Las llamas fueron sofocadas, pero quedan brasas, algunas de las cuales se apagarán con solidaridad, pero otras perdurarán en la memoria y en el corazón de los habitantes de Guanaja que vivieron la tragedia más grande de su historia con el incendio, cuya magnitud desborda la imaginación. Pero no están solos, la reacción de los organismos oficiales y la movilización de empresas, instituciones y ciudadanos proporcionaron ayuda humanitaria inmediata a los damnificados.

Un primer paso necesario, ejemplar y alentador, pero la tarea es larga y requiere persistencia, continuidad y previsión. La atención de la emergencia irá dando cabida también al restablecimiento inmediato de los servicios básicos y a mediano y largo plazo a la construcción de viviendas, a la estructuración de ordenamiento urbano y a la recuperación de iniciativas que creen oportunidades de trabajo. La solidaridad con los damnificados ha desbordado desde las primeras horas, pero la mirada está puesta en una gestión que prevenga desastres. “Se tiene que hacer un trabajo integral, buscar otro tipo de material de construcción y que la población ya no viva hacinada” es la agenda de Copeco que habrá de pasar por la disponibilidad de recursos que ojalá sea calificada de emergencia con prioridad en desembolsos y con limpio manejo de manera que su administración sea ejemplar y modelo de honestidad.

La magnitud de la tragedia ha calado hondo, por ello el Grupo Opsa y sus afiliados Cámara de Comercio e Industria de Cortés (CCIC) y Fundación Más Hondureños Teniendo Identidad, Valores y Orgullo (Mhotivo), con el llamado “Unidos por Guanaja” enfocan su ayuda en la construcción de viviendas con la donación de materiales y equipo. La entrega será muy efectiva cuando se tracen los lineamientos de urbanismo y las nuevas edificaciones sean símbolo del mejoramiento en la calidad de vida.

Con la unidad de todos sin encauzar agua al propio molino, muy tentador con estos aires electorales, surgirá una nueva Guanaja en un cayo donde casi un centenar de viviendas fueron destruidas y numerosas más resultaron dañadas y no se pueden habitar. La mirada es clara y firme de manera que los daños apocalípticos se transformen en un descomunal desafío, oportunidad para algo mejor. Muy prudente el llamado de las autoridades para hacer turismo en la isla, pues las instalaciones para recibir a los viajeros no fueron afectadas. La otra fuente de trabajo e ingresos, la pesca, redoblará motor para incrementar ingresos y proporcionar más oportunidades de empleo. “Unidos por Guanaja” es la convocatoria de solidaridad en este momento histórico de la isla.