27/11/2022
12:01 AM

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Seguridad

    Los problemas en la operación de las cámaras de seguridad del 911, reportados desde hace más de un mes, tienen, como era de esperar, sus nefastas consecuencias. En los últimos días se han registrado más asaltos en bulevares y avenidas en sectores de San Pedro Sula, en zonas que han quedado vulnerables a los delincuentes por la falta de evidencias que ayuden al seguimiento de las denuncias. Porque ante la ausencia de policías que vigilen, los videos son un disuasivo y una herramienta valiosa para la investigación.

    Estos problemas con las cámaras obedecen, según informaciones extraoficiales, a cambios en el Sistema de Emergencia del 911 -que debería ser devuelto a la Policía-, y a reclamos de pagos atrasados de la empresa encargada de las operaciones de vigilancia. Ese contrato es revisado por las autoridades que señalan que no solo es oneroso, sino que se saltaron temas legales al aprobarlo. Y es correcto que se revise este y todos los contratos que levanten dudas, pero no a costa de la seguridad de la población.

    Hay más denuncias de robos y asaltos en Barandillas, lo mismo en las colonias Guadalupe, El Roble, Altamira, Satélite y Las Mesetas, señala una nota periodística que recoge relatos de sampedranos que confirman que hemos regresado al asalto a plena luz del día y en bulevares con mayor tráfico. Asaltan desde motocicletas o de vehículos que aprovechan un descuido para atracar a los conductores.

    Y aunque la policía hace llamados a presentar la acusación formal, la falta de videos complica el seguimiento de estos casos que más se ventilan en redes sociales para alertar a los conductores. Así se han viralizado algunos asaltos, como el de una sampedrana que compartió cómo dos motociclistas intentaron detenerla cuando transitaba por el bulevar Mackey.

    Por suerte, encontró ayuda y evitó el asalto, de acuerdo a su versión. Lo cierto es que en esos barrios y bulevares hace falta más patrullaje policial y el apoyo de las cámaras de vigilancia cuya actividad debe ser restablecida mientras el gobierno negocia con la empresa que opera el sistema.

    Igual de urgente es que se reemplacen las lámparas dañadas o robadas del alumbrado público, para sacar de la oscuridad a varias zonas sampedranas acosadas por los asaltantes.

    Cuando se ha acudido a la Enee en busca de soluciones, la respuesta es que o no hay lámparas, o no hay capacidad económica para comprar las que son robadas, o no hay cuadrillas que puedan dedicarse a instalarlas. En resumen, para volver segura a la ciudad empecemos por lo básico: más presencia de policías, cámaras de vigilancia activas y la suficiente iluminación. Nada nuevo, pero esencial.