11/08/2022
07:45 PM

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Pronósticos duros

    Los consejos generalizados por las previsiones realistas se centran en el ahorro, individual, familiar y colectivo, por lo que nos guiamos por el dicho popular: “El que guarda siempre tiene”. El problema entre nosotros es ahorrar, cuando más de la mitad de la población no puede financiar el costo de la canasta básica. El aumento de la temperatura indica claramente que la economía está perdiendo impulso, contrayéndose y aumentando el temor a una recesión.

    Y como siempre, si en el norte truena hacia el sur, ya tenemos la tormenta y no es invención, pesimismo o toxicidad, sino que las consecuencias de la dependencia se encauzan más rápida y peligrosamente en los países más dependientes. Honduras tiene su mercado más grande en el norte, a él van nuestros productos y de él recibimos una gran cantidad de importaciones. Cuando la economía se contrae, las compras se restringen y las circunstancias del mercado externo encarecen las compras.

    Pero hay otro elemento en él que, lamentablemente, reflejará más la situación económica. Los hondureños que emigraron son fuente de recursos para sus familias en el país a través de las remesas, pilar financiero también de reservas en los recursos del Estado. Eso sí, como apuntábamos hace poco, los políticos del pasado y de los turnos lo resuelven “muy bien”, primero saldan cuentas y cuando se ponen aguadas, vienen las historias.

    El clima económico mundial, que es más que difícil, es sumamente peligroso y exige sacrificios de todos, lo que puede sonar a utopía o a disparate, porque entre nosotros sabemos muy bien quién tiene ingresos garantizados con el apoyo de evaluaciones periódicas acordes al costo de vida, la inflación. Los de abajo, que son la mayoría, solo mirarán hacia arriba y la imagen presentará felices protagonistas, los mismos de siempre.

    El hemisferio norte se encuentra en la temporada de verano, una temporada de viajes y desenfreno que simula una situación ajena a la realidad generada por las condiciones económicas y financieras. ¿Quién se atreve a presentar en esos países lo que se está incubando? Ni siquiera, a pesar de la incidencia de la pandemia, se habla de ello y de un comportamiento prudente para evitar el contagio.

    Cuando finalice la temporada estival y llegue el otoño, será “el crujir de dientes”, porque la recesión no solo significa poca creación de empleo, sino, lo que es más doloroso: cierres de empresas y despidos. Entre nosotros lo mismo a mayor escala con un aumento de la pobreza extrema que podría reducirse con inversión pública, en gastos como las ayudas de subsistencia de alcance restringido y duración efímera. El consejo, salvo porque vienen tiempos amargos y difíciles. No las tomes como palabras tóxicas, sino reales sacadas de relatos inventados que ya se han convertido en cuentos.