29/11/2022
11:29 PM

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Otra vez de rodillas

    Si bien las lluvias, tormentas tropicales y huracanes no se pueden controlar, sí ya es tiempo de librarnos de buena parte de los desastres que dejan las inundaciones por la falta de bordos en buen estado -no los porosos que han construido-; la carencia de drenajes, canales e incluso de las represas que siguen en la lista de promesas. Es una desgracia que estemos nuevamente sufriendo evacuaciones masivas, con la destrucción de infraestructura y de decenas de casas en al menos un centenar de municipios de donde fueron evacuadas más de 12,000 personas solo en la zona norte.

    Esta vez se trata de los efectos del huracán Ian a su paso por el Caribe. Las lluvias, como era de esperar, provocaron el desbordamiento de los ríos Ulúa y Chamelecón, con daños cuantiosos en el valle de Sula que sufre, todos los años, los efectos en la producción, la destrucción de vías de comunicación y el terrible daño en la población que pierde sus pertenencias y queda a la intemperie, sobreviviendo de la caridad.

    Para este año, la millonaria inversión en la construcción y reparación de bordos tendría que haber dado resultados. Todo el sistema de protección contra inundaciones se encuentra en condición de “extrema vulnerabilidad”, concluía un trabajo periodístico de LA PRENSA que ha dado amplia cobertura a la actual emergencia climática que tiene, como siempre, de rodillas al país. En el 2021, la pasada administración aseguró haber gastado más de 500 millones de lempiras en arreglar unos 80 kilómetros de bordos que son claves para evitar daños mayores en esta zona.

    Sin embargo, los construidos en los ríos Ulúa, Chamelecón y en el canal Maya muestran filtraciones y grietas que han terminado erosionando estas estructuras. Y las escenas son las mismas: Cientos de damnificados viviendo bajo carpas improvisadas y pidiendo ayuda.

    Además de los bordos, estas regiones afectadas siguen esperando la construcción de las represas de Los Llanitos y Jicatuyo, para el río Ulúa, y la de El Tablón para contener al Chamelecón, porque esas obras son la solución definitiva a las inundaciones del valle de Sula. En junio pasado, este gobierno aprobó los estudios para El Tablón, pero el proyecto debe agilizarse porque puede tomarse, al menos, tres años terminarlo.

    Estas obras, se ha repetido, son prioridad para esta zona, pero los funcionarios se acuerdan de ellas cuando volvemos a tener el agua al cuello y sumamos nuevas y cuantiosas pérdidas por las inundaciones. Y esto apenas si está comenzando, porque ya nos advirtieron que octubre será lluvioso y en noviembre, como todos los años, nos sometemos a las amenazas de huracanes.