Voz en la cumbre y tea ardiendo para iluminar es la voz dominical de quien, desde el humanismo cristiano y fe con profundas raíces, vive con ilusión, con esperanza, pero con dolor cada día trágico en nuestro país. La tormenta no apagará el mensaje porque “tenemos que superar ese daño tan grande que hace en nuestra Honduras la confrontación. Quien piensa diferente a nosotros no es nuestro enemigo”.

Palabras del cardenal Óscar Andrés Rodríguez, quien con gran conmoción señaló nuevamente la inmensa tragedia y el gran dolor en la familia hondureña. “La cultura de la muerte tiene que desaparecer de nuestro país. Honduras no puede estar manchada de más sangre. Una campaña política o un voto no vale una gota de sangre... Hay que aprender a respetarnos... Cada vida es sagrada”.

Como trueno resuena el mensaje. Se oye, pero no se escucha porque solo del diente al labio hoy se condena la violencia y si es el sistema, muy solapadamente va dando largas de manera que cuando se hace tímidamente justicia ya ni siquiera muestra el rostro, pues el tiempo intenta y a veces lo consigue, borrar todo.

“Yo aquí ando haciendo el bien”, le dijo el alcalde de Cantarranas a su asesino. Las palabras no aplacaron al victimario. ¿Habrá justicia inmediata? Aunque la vida de la víctima no se recupere, se pueden salvar otras muchas vidas con una justicia expedita considerando las evidencias y los agravantes del caso. ¿Tragos? No hay disculpa. El camino es largo, pero es necesario recorrerlo en las familias, educación y tribunales. Cero tolerancia para quienes desalmadamente matan. Habrá otras muchas cero tolerancia, pero la principal es en defensa de la vida de las personas.

Organismos e instituciones se han pronunciado por la paz, como eje de la jornada electoral, pues la violencia no tiene espacio en la democracia, y la transparencia para tranquilidad y confianza que es necesario recuperar rápidamente con acuerdos políticos encaminados a lograr consenso desde el organismo electoral, cuyos miembros piensen y actúen sobre los intereses sectarios del partido. En los candidatos las propuestas deben prevalecer, aunque aparezca la necesaria confrontación, pero con respeto para todos.

Es necesario generar un clima de comprensión y entendimiento en estos pocos días que faltan para la jornada electoral de manera que la convivencia, tranquilidad y respeto de los resultados hagan del 28 de noviembre una efeméride que vislumbre un futuro mejor para todos los hondureños. ¡Cada vida es sagrada!