20/04/2024
01:38 AM

Los mismos errores

    Aludiendo a la sabiduría popular y cercano el término del ciclo anual nos referimos al pasado inmediato, no a siglos o décadas, que sigue doliendo, sin que lleguemos a la herida tan inmensa que va ocupando cada día mayor espacio con sufrimientos desesperantes. Ignorarlo, por conveniencia, es dar pasos hacia los mismos errores, pero eso en políticos, funcionarios y empresarios es otro cantar.

    LA PRENSA Premium presentó con la inmediatez de un pasado que lleva condicionando el presente por años los desastres naturales y las grandes tragedias sociales, indicadores en la ruta para no seguir en el camino perdidos y ausente la ilusión de soluciones. No son innumerables las necesidades, pero el agobio intenso y masivo ha casi finiquitado la confianza y empuja con más fuerza, sobre todo, a los jóvenes a emprender el camino al norte.

    El calentamiento global es tema recurrente en todos los ambientes, sin que haya voluntad para enfrentar el fenómeno, con mayor incidencia en los países pobres o empobrecidos por carencia de previsión y prevención, con aumento de desastres e indefensión hasta por tormentas, como nos ha ocurrido recientemente. Las evidencias no mueven hacia soluciones, sino a atención de supervivencia.

    La sequía por efecto del fenómeno El Niño, que dirigía la atención hacia el corredor seco, por años ha invadido Atlántida, Colón y Yoro, donde los hatos ganaderos han sido diezmados y la producción lechera descendió un 70%, así como el cultivo de pasto. Los destrozos en las cosechas van mucho más allá de los daños en el campo y se introducen con fuerza en los mercados, en las mesas, con disminución de la comida en los platos porque el encarecimiento, inflación denominan los economistas, impide regresar del mercado con lo necesario.

    La ausencia de sinceridad en la política agraria sigue haciendo mella en la producción de alimentos, de manera que aumenta la dependencia del exterior, sin que por décadas haya habido visión, elaboración e implementación de soluciones con uso masivo de regadío, porque agua no falta, entrega de semillas mejoradas y capacitación de los productores, pues el cambio climático viene con más fuerza y nadie lo detiene.

    Otro de los grandes desafíos en acelerada escala es el problema de la energía, cuya generación va perdiendo terreno ante la demanda, muy superior en la temporada veraniega, y el deterioro en la línea de conducción con pérdidas elevadas que contribuyen al racionamiento o, mejor, a los apagones. Ya se ha dado la voz de alerta, pero no ha trascendido la reacción en la empresa eléctrica, que, como nos tememos, cuando llegue al mercado regional ya habrá terminado la posibilidad de atención y, con mal disimulo, llegarán los cortes, programados o no. Quien ignora el pasado está condenado a cometer los mismos errores.