29/09/2022
11:33 PM

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Locos del volante

    Los operativos de los agentes de Tránsito se han incrementado en las ciudades y carreteras de Honduras en los últimos días. De eso no hay duda. Pero la principal razón no son las terribles cifras de accidentes por imprudencia temeraria de conductores, sino la de asegurarse que se cumpla con la obligación de portar las placas nuevas so pena de esquelas y multas.

    Y sí, hay que cumplir con ese trámite administrativo que representa ingresos al Estado, pero más importante son las vidas que se pierden en accidentes viales ocasionados, en su mayoría, por exceso de velocidad o porque el conductor estaba ebrio o simplemente distraído.

    En Honduras pierden la vida de 4 a 5 personas al día en las carreteras, víctimas de choques que debieron evitarse. Sus vehículos fallaron por falta de revisión, la imprudencia al rebasar a otro vehículo; la ausencia de autoridad para multar a quienes se estacionan en sitios prohibidos y obstruyen la visión de los demás.

    Aunque las principales causas de accidentes viales siguen siendo conducir en estado de ebriedad y el temerario uso del celular cuando debemos concentrarnos en manejar, sin distracciones, atendiendo la velocidad legal y las señales de tránsito.

    Las últimas cifras indican que poco más de mil personas fallecieron en accidentes de tránsito en el país en lo que va del año, en nueve mil choques viales. Además de los fallecidos, hay que sumar las 3,500 personas que resultaron golpeadas o heridas, muchos con lesiones que los acompañarán el resto de sus vidas. Y cuando se agregan imágenes e historias a estos accidentes, es cuando los números dejan de ser fríos.

    Uno de esos encontronazos fatales ocurrió el domingo 10 de julio en Puerto Cortés, cuando murieron seis personas, cinco de ellos jóvenes que venían de divertirse en una de las playas y se dirigían al sector de Campana, para seguir la fiesta. Todos murieron al impactar su vehículo contra una rastra aparcada a orillas de la carretera. Cuatro de los jóvenes quedaron atrapados entre el amasijo del vehículo en el que se movilizaban, mientras los otros yacían tendidos en el pavimento cuando llegaron los vecinos. Ese fin de semana se registraron un centenar de accidentes viales.

    Familias completas, niños, jóvenes con futuros prometedores mueren por la irresponsabilidad al conducir, por la falta de concentración, el daño en las carreteras, la ausencia de señales viales o porque hay vehículos mal estacionados. Cumplir la ley es compromiso de todos, y hacer que se cumpla el reto de los agentes de Tránsito que no solo deben cuidar las placas, sino castigar, sobre todo, a los locos del volante.