Como se había previsto, han entrado en vigencia las nuevas tarifas de la energía eléctrica con incrementos del 13%, en promedio, un aumento que “era inevitable” y toca por ley para el primer trimestre del año, de acuerdo con las autoridades de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree). El costo se mantuvo congelado desde octubre pasado, y seguirá subsidiado solo para un millón 700 mil clientes residenciales y 120,000 comerciales, de acuerdo con lo ordenado por el Ejecutivo. El alza obedece a los factores de siempre: precio de los combustibles, la devaluación de la moneda y el costo de su generación. Pero sobre todo incide en el aumento de las tarifas las monstruosas pérdidas de la estatal, un tema urgente que está incluido en los planes del nuevo gobierno para revisarlo en sus primeros 100 días de administración, junto al empleo, deuda, política fiscal, reactivación económica, educación y, por supuesto, el combate a la corrupción.

Porque, cada día que pasa se profundiza más la crisis financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), cita uno de los recientes informes sobre su caótica situación con pérdidas globales de distribución y transmisión que aumentaron a 12,885 millones de lempiras al 31 de octubre pasado, la mayor parte de esa deuda atribuida al sistema de distribución que debió bajar —en un 15%— con las operaciones de la Empresa Energía Honduras (EEH). Pero no se cumplieron las expectativas, aunque el consorcio dice que está en disposición de llegar a un acuerdo sobre su contrato. Lo cierto es que urge se reduzca la mora, se merme el hurto y se pueda pagar la cuantiosa deuda con los generadores privados.

El gobierno entrante aún no ha expuesto las acciones que tomará para rescatar la Enee, solo escucha a quienes aconsejan comenzar por ordenar al sector eléctrico aplicando la Ley General de la Industria Eléctrica y trabajar en su división en tres empresas, una de generación, otra de transmisión y la última de distribución. Se debe reducir sus pérdidas, cobrar los 13,000 millones de lempiras que le deben abonados, incluidos los 3,400 millones que no le han pagado instituciones públicas que han caído en mora; además, honrar la multitudinaria deuda del Estado por subsidios otorgados a consumidores. Y claro, cortar con la corrupción que, igual que en otras dependencias, se ha anidado en la Enee.

Lo importante es que, aunque el nuevo gobierno no ha expuesto las acciones que tomará, sí está claro que la recuperación de la estatal es parte de la urgente agenda de sus primeros tres meses. Y mientras eso pasa, debemos cargar con este nuevo aumento a las tarifas.