05/10/2022
02:25 AM

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Impecable e implacable

    Esta misma semana nos referíamos a la evidente calamidad en que se halla el Instituto Hondureño de Seguridad Social y la conclusión es que va para largo, pues no hay respuesta de “arriba” pese a que el dicho popular señala el “dan darán dicen las campanas” porque la cuota mensual de empresarios y trabajadores se cumple con el pago de planilla, pero la atención a quienes sostienen la institución, derechohabientes, va a velocidad cuesta abajo. Basta llegar a la farmacia con la receta para recibir el “no hay”.

    No ha habido respuesta al reclamo de la regional de la Capital Industrial del país y en vista que desde la capital no ven, no oyen y no hablan porque como utopía o como producto del insomnio la gerencia local ha descubierto que la descentralización es la solución para hacer eficientes los servicios, abastecer oportunamente de medicinas y dotar de modernas instalaciones para atender a la creciente población asegurada.

    Claro que la concentración de poder lleva al abuso, a la corrupción, sobra la evidencia, pero la descentralización y desconcentración exige no solo preparación técnica y administrativa, sino ética profesional y decencia en las acciones. En pocas palabras “impecable” en el compromiso e “implacable” con una hoja de ruta transparente en beneficio de los asegurados.

    Y aquí es donde la sabiduría popular, siguiendo los ejemplos diarios, nos recuerda aquello de “muchos diablos para tan poca agua bendita”. No hay confianza en las promesas de cambio y como quedó reflejado en una reciente caricatura de este diario: “Estábamos mal, llegó el bien y estamos peor”. Eso de compartir el poder o, mejor, administrar los recursos no entra en la cabeza de quienes todavía fijan el rumbo de la nación y de las instituciones en el resultado electoral.

    El gerente regional del IHSS, que se refirió recientemente a catorce necesidades urgentes, ha añadido otra, en sus últimas declaraciones, que más que urgente es urgentísima. ¡Casi nada! La construcción de un nuevo hospital porque las actuales “instalaciones ya cumplieron su vida útil”. Hay centros de atención médica centenarios con historia ejemplar como modelo de atención a los pacientes. La vida útil del hospital regional no ha terminado, pero carga con el peso de permanente corrupción con un “muro de oro”, una unidad de cardiología saqueada y con telarañas, un edificio de reciente construcción con paredes cuarteadas, ambulancias hechizas como sacadas de fábricas y un etcétera largo que explica el deterioro y la incapacidad de dar respuesta a la creciente demanda de los derecho habientes. La descentralización suena a utopía e insomnio y como están las cosas seguiremos el sabio consejo popular: “Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”.