15/08/2022
07:35 PM

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Honduras más allá de JOH

    Sobre todo desde 2017 y hasta hace muy poco, la frase “fuera JOH” se convirtió en una suerte de santo y seña que repitieron hasta la saciedad amplios sectores de la hondureñidad. Luego, con la extradición del expresidente Hernández Alvarado, el eslogan perdió vigencia y quedó como símbolo de toda una época en el imaginario popular. Para muchos, la salida de Hernández del país significó el cierre de un largo proceso que debe ser ejemplarizante para la clase política nacional y para todos aquellos que, sin que importe su filiación partidaria, se amparan en el poder para obtener impunidad.

    Sin embargo, es claro que, más allá de los actos de justicia que deben aplicarse sobre aquellos que han infringido la ley, no importa lo encumbrados que hayan estado alguna vez, los hondureños arrastramos, y no solo desde hace 12 años, varios lastres que debemos atender con diligencia. Y no podemos entretenernos con novelas, aunque se transmitan desde Nueva York y tengan incidencia en el futuro del país, sino enfocarnos en los asuntos que, sin duda, van a determinar lo que pasará aquí después del “fuera JOH”.

    Evidentemente, de finales de enero hasta la fecha, es demasiado pronto para hace señalamientos sobre lo que se ha dejado de hacer, o sobre los posibles errores que se hayan cometido en los primeros 100 días de gobierno, y más bien hay que hacer un máximo esfuerzo por trabajar sobre los temas en los que todos los sectores coinciden deben ser atendidos con prontitud.

    Antes que nada, es indispensable que con el concurso de los conocedores se trabaje un verdadero plan de país con proyecciones a mediano y largo plazo. En cuatro años ninguna fuerza política va a resolver los grandes problemas que nos aquejan. Por lo anterior, ese plan debe superar visiones sesgadas de la realidad y partir de una perspectiva práctica y realista. La gente no quiere más discursos, está cansada de eslóganes de campaña. Hay retos claros en salud pública, en caminos y carreteras, en calidad educativa, en aplicación pronta de justicia, en seguridad, que exigen el concurso de absolutamente todos los sectores. Por eso, crear disensos, enemistarse con cualquiera de ello, es un claro error estratégico que luego puede pasar factura y entorpecer la necesaria colaboración que la coyuntura requiere. Lo que pase en las cortes de Estados Unidos debe interesarnos, pero mucho más que eso, deben interesarnos esos inveterados problemones que ya se han mencionado y que son el verdadero obstáculo para el desarrollo de Honduras. En eso debemos concentrarnos, porque el tiempo no se detiene y las dificultades no se resuelven solas, sino que se hacen cada vez más grandes.