Hace dos meses señalamos, desde esta columna y en informes periodísticos, las enormes deficiencias que muestra el aeropuerto Ramón Villeda Morales de San Pedro Sula, una terminal que, si bien ha vuelto a tener intenso movimiento, aún carece de las condiciones para atender debidamente a los pasajeros. Su estructura necesita no solo una “manita de gato” o un arreglo rápido para salir del paso. Debe ampliarse, equiparse y modernizarse. El aeropuerto sampedrano, hemos insistido, ya debería contar con tecnología de primer nivel para aumentar su conectividad y optimizar sus servicios y comodidades a los viajeros y líneas aéreas.

Nos tranquiliza que el silencio alrededor del futuro del Villeda Morales y de los aeropuertos Golosón de La Ceiba y Juan Manuel Gálvez de Roatán finalmente terminó al conocerse la decisión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de interrumpir el proceso de licitación internacional para reiniciarlo en febrero, es decir, “hasta que venga el próximo Gobierno (...) porque el país se encuentra en “un período de mucha incertidumbre política”. El Banco quiere asegurarse de que la concesión de las tres terminales sea un proceso transparente, competitivo y que genere confianza en la inversión, de acuerdo con la carta que Eduardo Almeida, representante del BID, envió al Gobierno.

También es esperanzador que, mientras llega esa licitación y la concesión, la Empresa Hondureña de Infraestructura Aeroportuaria (Ehisa) —creada por el Gobierno para manejar temporalmente las tres terminales— se ha comprometido con la remodelación y a mejorar las operaciones de estas terminales, gracias a un presupuesto de 137 millones de lempiras. De ese fondo, según anunció, 97 millones espera invertirlos en un nuevo puente de embarque, un sistema de ventilación, la restauración de rampas, mejoras en la pista y en las áreas de Migración y Aduanas del aeropuerto sampedrano. Esos planes, cuando se ejecuten, van a aliviar la estancia y uso del aeródromo que ha quedado rezagado, limitado y hasta resulta vergonzoso para la Capital Industrial de Honduras.

Aplaudimos estos planes que deben ser inclusivos, contar con el apoyo de la empresa privada y de otras organizaciones que anhelan el mismo propósito: volver al Villeda Morales un aeropuerto competitivo y agradable. Y es imperativo que se trabaje en total transparencia para evitar las especulaciones y frustraciones en un asunto sobre el que gravitan tantos intereses. Desde aquí seguiremos de cerca esas mejoras, sin perder de vista el proceso para que su licitación y concesión resulten en beneficio de los hondureños.