Momento histórico para compartir la responsabilidad colectiva y recuperar la democracia es el llamado de los obispos hondureños en su mensaje al Pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad ante la proximidad de los comicios y el pleno desarrollo de la campaña electoral. Muchas orejas no se “pararán” en señal de atención y muchos oídos no se abrirán para hacer que los claros, necesarios y prudentes señalamientos lleguen al cerebro y pasen a la acción.

El llamado apremiante de los prelados es a votar con responsabilidad y libertad, hijos y familia, presente y futuro de Honduras de manera que se deje de lado “a aquellos que quieren destruirla y buscan ganar las elecciones a como dé lugar... elige candidatos que no estén manchados por la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico”. Casi nada.

Tres pilares fundamentales para consolidar la democracia presentan los prelados: la participación del pueblo por medio del voto; el actuar de los partidos políticos y sus líderes, y el actuar de las autoridades electorales. Y para cada uno de ellos hay una dedicatoria especial y directa a fin de que cada uno cumpla sus responsabilidades, no mire hacia los otros o se esconda, muy astutamente cuando haya que dar la cara por la paz, la libertad y la justicia, aunque vaya contra sus inmediatos intereses. ¡Difícil!

Sabio consejo: “Ten cuidado con el llamado que hacen algunos candidatos a votar en plancha, ya que significa renunciar a la capacidad de elegir a conciencia, fruto de una reflexión profunda”. Y ahora en que es necesaria lupa para identificar a los candidatos en la boleta de diputados, la tentación, lo más sencillo, pero lo más irresponsable es trazar línea sobre el color y a correr. Llegamos a la encrucijada de las elecciones, para qué pensar, señala y punto, pues es lo mismo.

Sobre los partidos políticos el señalamiento es evidente: “Deben superar el realizar alianzas políticas entre dueños de partidos y grupos de poder económico que no son, sino manipuladores de la política”. Tras el señalamiento, la parte positiva: “Pedimos a los candidatos que presenten un plan serio, reflexivo y razonado”. El CNE no queda afuera. Sus miembros deben “apegarse al marco jurídico, ejerciendo sus funciones con profesionalismo, objetividad y equidad”.

Hay que cambiar.

Los señalamientos o quejas posteriores serán inútiles y tendremos otros cuatro años en los que el deterioro de la convivencia y entendimiento seguirán abriendo más el abismo y tendrá un costo casi impagable para las generaciones.