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Amnistía a la vista

Beneficiar a millones de personas indocumentadas es desde hace más de una semana casi imposible al quedar el Congreso norteamericano en manos de los republicanos. El tema ha vuelto a la palestra con la decisión de la Casa Blanca de decretar, vía Poder Ejecutivo, la regularización masiva de inmigrantes bajo la figura de una “amnistía”.

Los detalles y el alcance final aún son desconocidos, pero el hecho de que The New York Times se haya hecho eco de fuente “con conocimiento directo”, es una garantía de que el plan está en marcha para cumplir la promesa, si no en toda su dimensión como era el proyecto de reforma migratoria integral, sí por lo menos, disminuir el señalamiento de que el presidente demócrata es el “rey” de las deportaciones.

La medida, según el rotativo neoyorquino, alcanzaría a unos cinco millones de indocumentados de los más de 11 millones, según el Instituto de Políticas sobre Inmigración, que se hallan en situación irregular. El estudio de este organismo señala que tres millones llevan más de 15 años en el país y 5,7 millones, más de 10.

Los avances informativos, sumamente prudentes para no dañar, pero sí para medir la fuerza tirante de la Casa Blanca y el Poder Legislativo, van entregando dosis que no son desautorizadas, al contrario: “El presidente Obama está cerca de una decisión final”, fue la reacción, confirmación, del vocero oficial quien agregó que “el presidente recibirá alguna recomendación final, relativamente pronto, aunque ciertamente no antes del final de su viaje”.

La reacción de los republicanos se ha mantenido en la línea de hace unos días, pero con aumento en la agresividad por la inmediatez con que se conocerían las medidas ejecutivas. John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, no adornó la expresión: “está jugando con fuego, y cuando uno juega con fuego, puede quemarse”.

El resultado de las recientes elecciones legislativas dejó al presidente Obama en clara desventaja, inclinando el poder hacia el Capitolio que puede hacer “a cuadritos” los dos años que faltan al presidente demócrata. “La semana pasada se lo dije al presidente a la cara: ‘Si usted procede y ordena por decreto una amnistía, no sólo puede irse despidiendo de lograr una reforma migratoria durante su presidencia, también pondrá en juego otros temas”, son palabras de Boehner.

Al margen del debate y la pugna en el gobierno norteamericano, habrá que esperar la decisión final para conocer el número de hondureños beneficiados, particularmente, como se supone, aquellos cuyos hijos han nacido en Estados Unidos, lazos familiares, y años que viven en el país. A Obama se le conocería entonces no como el que más deportó, sino que regularizó a millones y los integró plenamente a la vida norteamericana.