200 años

En aquel 15 de septiembre de 1821 fueran rotas las ataduras que amarraban a la Corona española, inmenso desafío se nos sigue presentando aún hoy, evidenciado en la grave necesidad de mejorar la calidad de vida no solo en el ámbito político institucional, sino, sobre todo, en el fortalecimiento de la convivencia armónica, avance en el campo de la salud, progreso significativo en educación, con inmersión plena en la tecnología y creatividad para generar oportunidades de empleo para el bienestar familiar y personal.

El quehacer político sectario absorbe con gran fuerza los sueños e ilusiones de la mayoría de los hondureños, que, pese a la escasa confianza, hay espacio aún para despejar el horizonte, recorrer la ruta y llegar a metas soñadas en las que la libertad, la justicia y la convivencia sean fructífera imagen de nuestro país.

Dos siglos de andadura dolorosa en los que la historia se ha escrito con el dolor, sin que acabe de cuajar el deseado y real optimismo para eliminar la desconfianza en instituciones y personas.

Pero no hay “milagros” sin sacrificio, trabajo y clara visión de destino, y para ello, sobre todo, necesitamos líderes que vayan al frente, los primeros en presentar su generosa cuota de entrega, mediante la cual se pueda rescatar la fe en ellos y recuperar la confianza en las instituciones, haciendo realidad que el conocimiento de la historia y el amor a lo nuestro, aunque sea doloroso, es hacer historia, molde y modelo a seguir por las generaciones venideras. Descomunal el reto, pero necesario para salir de la atrapante supervivencia.

La conmemoración, memoria, recuerdo, siempre necesarios, sustituirá nuevamente a la celebración, aquella alegría iniciada un mes antes con los ensayos de las bandas, identificación del orden en los desfiles y preparación de “estrenos”, ya relegados por las dificultades económicas.

Descolorida la fecha del bicentenario, que, sin embargo, ha sido acuerpada con esmero, detalle y recursos por medios de comunicación, como los diarios de Organización Publicitaria S.A., con la entrega de ediciones especiales para aumentar el conocimiento de personajes y hechos históricos, amar el camino no siempre llano y ancho recorrido en los dos siglos e identificar una ruta de futuro en la que abunde la paz, sobreabunde la justicia y triunfe la libertad, cimientos y columnas firmes de la convivencia armónica e inserción real en la comunidad internacional.

Así la proclamación de independencia recupera sentido y recibe respeto y gratitud 200 años después.