Paso a paso

Viene al recuerdo aquello de la medicina y la enfermedad, pues el nefasto pasado por el cual se echó mano de la concesionaria es más que una clara muestra de la pésima administración de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), a la que se vuelve mediante una interventora que explica y justifica su actuación en un artículo del contrato que “aún con la intervención sigue vigente”.

En la comparecencia de autoridades de la Enee, ejecutivos de la Empresa Energía Honduras, EEH, e interventores hubo expresiones de acercamiento con el compromiso de apoyar “la gestión comercial, la atención al cliente, operación y mantenimiento, reducción de pérdidas y las actividades necesarias para operar la red” según el contrato que se mantiene vigente.

En síntesis, para rebajar la preocupación de los abonados, aunque queda un largo y empinado camino, el gerente de la concesionaria intervenida aseguró que están “en total y absoluta disposición” de colaborar para reducir las pérdidas, técnicas y robo, y enfilar inteligentemente la disminución de deuda y mora, de manera que se reduzcan sustancialmente las pérdidas y haya un servicio de calidad; es decir, sin apagones o cortes, acciones similares que significan no hay servicio de electricidad.

Encarrilar es el verbo utilizado en la Superintendencia de la Alianza Público Privada (Sapp) para calificar la intervención en los objetivos señalados en el contrato de concesión.

El sindicato, parte activa y comprometida en la concesión, expresó lo que viene con un clásico nada es imposible: “La Enee es 100 por cien recuperable y ojalá la intervención sea la solución”.

El contrato no se cumplió, como lo evidencia el ascenso de las pérdidas, más de un 32%, con la meta de reducción del 15%.

La mora, el 42%, pero estaba pactada en 7%. Como quien dice, el desafío es descomunal y habrá que dar el beneficio de la duda al plan de los interventores.

No hay necesidad de pleitos. Urge una solución que paso a paso, sin precipitación, pero sin marcha atrás vaya mejorando la columna vertebral para el desarrollo económico, puerta para el bienestar social, energía disponible y asequible por su precio moderado.

Ahora a esperar que la Interventora logre su objetivo de rescatar a la empresa energética. Si lo consigue será de beneficio mayúsculo porque las descalabradas finanzas de la Enee son, después de la pandemia, el principal problema que agobia a la economía hondureña.