Llegó el día

“Este día tenía que llegar”, lapidaria expresión del secretario de Educación al referirse a la reapertura gradual constante de la labor docente en las aulas tras diecisiete meses del cierre de los centros educativos en el país. Un primer paso que, como señalan los motivadores, es el más importante para llegar a la meta. Tiene suma importancia la decisión, pero debe ir acompañada de atención extrema a docentes y alumnos para evitar los contagios.

La reapertura de 141 centros educativos públicos en municipios con bajo impacto del covid exige una atención “al momento” de las medidas de bioseguridad, priorizar la inmunización del personal docente y de servicio, así como mantener un contacto permanente y directo con las familias de los alumnos para detectar y enfrentar los riesgos que son muchos.

Y si el día tenía que llegar para dieciocho mil alumnos, falta ese otro día en que unos pocos centenares de personas salgan de sus casas, lleguen a su lugar de trabajo y cumplan con la jornada laboral tal como lo hacían hace año y medio. Hay riesgos, sí, pero con la prudencia y confianza que proporcionan el sentido común y la prevención. La normalidad, con toda una carga de novedades no muy queridas ni deseadas, va a llegar a todos los sectores, solo el Congreso Nacional se resiste a reintegrarse en la cámara y muy “a gustito” desde casa dicen “presente” cuando no se “cae” la señal.

La evaluación del aprovechamiento de los alumnos y la asimilación de las enseñanzas durante estos meses de pandemia se hallan en rojo, pues la docencia virtual llegó abruptamente sin preparación en maestros que tuvieron que aliarse con el sistema digital a la carrera, pero con gran paciencia y con ayuda de miembros más jóvenes de la familia superaron los obstáculos. Muy distinto fue el caso de miles de alumnos en el área rural adonde la “señal” no llega y donde la más sencilla de las computadoras no aparece. Si a esto añadimos, en el campo y la ciudad, la conciencia de muchos progenitores de que la educación es tarea de los maestros, la educación en la pandemia casi partió de cero y se mantuvo cerca de ese nivel.

A recuperar lo que se pueda, aunque las pérdidas son sustanciales. Para algunos al retraso acumulado hay que sumar dos años más que no serán recuperados por mucho esfuerzo, interés y profesionalismo que se multiplique. Ojalá que Salud y Educación sean las “perlas” del presupuesto del próximo año, no demagogia como siempre.