Prudencia

Estos agotadores meses de la pandemia han obligado a los seres humanos a reflexionar sobre lo frágil que es la vida. Cómo sucumbimos frente al infortunio de la muerte, en cuestión de días, y cómo la prudencia, esa capacidad de evitar los riesgos y perjuicios innecesarios, puede salvarnos.

Esa misma reflexión debe influir en nuestros estilos, rutinas y hábitos, haciéndonos más precavidos cada vez que tomamos una decisión que puede poner en riesgo nuestra vida o la de alguien más, como cuando nos ponemos detrás de un volante.

Y es que, tristemente, las cifras de muertes trágicas por accidentes de tránsito han ido creciendo de forma dramática en el país: un hondureño fallece cada 7 horas en lo que va del año, según datos del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV).

Estas estadísticas colocan a la muerte accidental en el segundo lugar de fallecimientos violentos solo en la capital. Las salidas hacia el norte, oriente, Olancho, puentes peatonales capitalinos y alrededores del anillo periférico se han vuelto puntos de grave riesgo vehicular, advertía la policía mientras un video del 911 mostraba a un vehículo turismo en caída libre en el precipicio desde uno de los bulevares. Dos jóvenes que se conducían a exceso de velocidad en la madrugada, resultaron muertos en un hecho que pudo evitarse.

En San Pedro Sula también se han identificado puntos de mayor riesgo para los conductores, sea porque no se atienden las señales o porque estas simplemente no existen, pero es la imprudencia la que gana en las causas de las tragedias vehiculares, sobre todo en los alrededores de la ciudad.

Y a nivel de país, las estadísticas indican que a diario se producen entre 8 y 15 accidentes, la mayoría por exceso de velocidad, conducir cuando se ha ingerido alcohol o por la imprudencia del conductor, sobre todo cuando se distrae con su celular atendiendo llamadas o bien la que ya es considerada una de las principales causas de accidentes en el mundo: chatear. Usar el celular cuando se conduce representa un riesgo de sufrir un accidente, pero si se va escribiendo, el riesgo se incrementa muchísimo más, señalan los estudios que recomiendan, además mantener una distancia prudente con el vehículo del frente, respeta las señales de tránsito, no exceder los límites de velocidad y asegurarse de que el vehículo esté en buenas condiciones. Y en San Pedro agregamos otra: deja pasar a ese rapidito. Cada vez que decidimos conducir, asegurémonos de hacerlo con prudencia porque, como nos ha recordado la pandemia, la vida es demasiado frágil.