Justa preocupación

Finalmente se inició, aunque de forma esporádica y muy limitada, el enrolamiento para la nueva cédula de los hondureños en Estados Unidos, luego de consecutivos llamados a través de medios de comunicación. Lo pidieron a finales del 2020, en enero pasado, insistieron en febrero y volvieron a exponer su preocupación en marzo, abril y mayo. Temen que no conseguirán su DNI, el documento nacional de identidad, a tiempo para ejercer el sufragio en las elecciones generales del 28 de noviembre y, además, a muchos les inquieta correr un riesgo innecesario en sus trámites para legalizar su estatus migratorio.


Dieron la alerta a las autoridades del Registro Nacional de las Personas (RNP), a la Cancillería y hasta a la Organización de Estados Americanos (OEA) demandando que tienen derecho a que les tramiten su nueva identidad en el tiempo correcto para poder participar con su voto en los comicios generales.


Acudieron a congresistas demócratas para ver si la presión política hacía reaccionar a las autoridades y aceleraban el trámite de este documento que, de acuerdo con el presidente de la Fundación 15 de Septiembre, Juan Flores, a miles les servirá para tramitar la legalización, si se cumple la reforma migratoria propuesta por la administración del presidente Joe Biden.


De proceder esta reforma, esos hondureños necesitarán de una identificación válida para acceder a un proceso para trabajar, a una residencia o quizá ciudadanía. De ahí que la organización proinmigrante con sede en Miami esté preocupada porque hay hondureños que podrían perder esos beneficios si no tienen la nueva tarjeta de identidad. La incertidumbre incluye a quienes ya gozan del Estatus de Protección Temporal (TPS) y esperan aplicar a uno nuevo cuando el actual expire en octubre del 2021, y si se aprueba otra extensión.


Culpan del atraso del enrolamiento, que finalmente arrancó en junio, a la “clase política, que se ha puesto de acuerdo para que todos los emigrantes no pudieran votar en noviembre”.


Y es más que justa esta preocupación en un sector poblacional que, aunque lejos, tiene un importante peso en la economía hondureña con el envío de remesas, que el año pasado fue de 5,729 millones de dólares, el 22% del producto interno bruto, según el Banco Central.

Celebramos que el RNP haya iniciado el enrolamiento en Estados Unidos, pero preocupa que se limite a unos pocos días, cuando debe ser un proceso accesible a todos. Además, debe ser un trámite ágil y efectivo para que les quitemos de encima, al menos, esa preocupación a nuestros compatriotas que están lejos de su país.