Hubo feria…

Feria, feria, aquella cita anual alegre y colorida en la Capital Industrial del país tampoco la tendremos este año. Ya lo han dicho las autoridades, y no es para menos, pues “no está la Magdalena para tafetanes”, señala la sabiduría popular. De distinta naturaleza y más importante fue la jornada convocada y desarrollada bajo el lema de “feria de empleo”, con participación masiva de personas, la mayoría de ellas jóvenes, como se había previsto, sin necesidad de adivinanzas, pues han disminuido sustancialmente las oportunidades de empleo en estos tiempos de emergencia.

Y no es para menos, pues al recorrer sectores de nuestra ciudad se aprecia la multiplicación de “cerrado”, “se vende” o “alquila”. Son los efectos muy visibles de la pandemia y los desastres naturales del año pasado. No tan a la vista, pero sí con mucho más dramatismo, múltiples familias viven tragedias diarias con lo mínimo para sobrevivir. La desoladora situación se refleja en el rostro de miles de jóvenes, muchos de los que ni siquiera pueden ingresar al mundo laboral.

La feria laboral tuvo como escenario un espacio muy especial y acogedor, la parroquia San Vicente de Paúl, donde prevaleció el orden. Más de 1,500 personas eran asesoradas y guiadas por voluntarios de la pastoral social hasta ubicar a cada aspirante a un empleo en la mesa donde era recibida su solicitud, su hoja de vida y desarrollaba una pequeña entrevista. Demanda, más de 1,500 personas; oferta, 2,000 oportunidades de empleo de unas cuarenta empresas. Obras son amores, lo demás retórica, demagogia, como conducto de corrupción.

Y aunque es de necios llorar sobre la leche derramada, recordemos la cantidad de empleos que se hubiese proporcionado con los más de mil millones de las chatarras móviles. Muchas familias hubieran tenido ingresos en estos días difíciles, tendríamos instalaciones nuevas para atender enfermos, y si con transparencia se hubiese conseguido equipo y medicinas, muchas vidas se hubieran salvado y en la mesa del hogar hubiera habido comida.

No hubo improvisaciones en la feria. Con suficiente antelación se desarrollaron programas para elaborar las hojas de vida y ensayar técnicas para desenvolverse en las entrevistas de trabajo.

Estaba claro que la jornada no tenía en la mira el último domingo de noviembre ni el descarado proselitismo con recursos del Estado. Haz el bien y no mires a quién, o lo que quieras para ti que sea también para el hermano. Expresiones elementales de la moral cristiana que el personal de la pastoral vicentina ha hecho real con la oportunidad de empleo, ojalá hubiera sido para todos, pero, al menos, habrá más de mil personas que dispondrán de recursos obtenidos honradamente con el trabajo.