Vuelos exprés

Los vuelos están saliendo repletos y la sala de migración está que explota. Como ha pasado en otros países en Latinoamérica, los hondureños están viajando todos los días para vacunarse contra el covid-19 en Estados Unidos donde resulta fácil y rápido.

El “turismo de vacunas”, tan criticado hace apenas un mes, ahora es una apuesta de moda de las agencias de viajes, de las líneas aéreas y de ciudades como Nueva York que promocionan esta alternativa que, al final, no resulta tan cara como una hospitalización en una clínica privada, y puede ser la diferencia entre vivir o morir.

A la par de las filas de adultos y jóvenes que regresan, pasaporte en mano y certificado que prueba estar libre del virus, está una inusual caravana de sillas de ruedas con personas de la tercera edad que todos los días están acudiendo a estos viajes exprés para aplicarse la primera o segunda dosis. Es una escena que muestra el miedo de llegar a ser parte de la fatídica cifra de muertes por coronavirus: 6,380 fallecidos en Honduras.

Y si bien, la vacunación va caminando, hasta el 31 de mayo solo se habían vacunado a 265,412 personas, —51,845 de ellas con las dos dosis—, un dato extremadamente poco comparado con El Salvador y Costa Rica que han conseguido proteger al 18% - 17% de sus poblaciones con la vacunación.

Esta situación, que no nos cansaremos de reclamar, debe superarse acelerando el ritmo de inoculación porque todo el país está a la espera en un proceso que se tomará demasiado tiempo cuando hasta ahora no se ha llegado aún a la población de 50-60 años. Para mayo, se habían vacunado a los mayores de 65 años y a sectores muy específicos, y el Seguro Social la está aplicando a mayores de 60 años, pensionados y jubilados, y afiliados con una enfermedad.

La demora en la adquisición de las vacunas para inmunizar a la mayoría de los 9.5 millones de hondureños, ha tenido su efecto. Las primeras se recibieron en febrero —5,000 donadas por Israel— y entre marzo y mayo llegaron dos lotes de AstraZeneca (237,600), enviados por la Organización Mundial de la Salud (OMS); otras 46,000 Sputnik V compradas a Rusia; 6,000 adquiridas por Salud y 17,000 regaladas por El Salvador. En total, hasta hoy, hay 509,600 dosis. Mientras los fármacos llegan a cuentagotas, se duplicaron los casos de muertos y contagiados en los cinco meses del 2021.

De ahí que los “vuelos exprés” crecieron a medida que en Estados Unidos había más población inmunizada y vacunas en abundancia, una elección que nadie debería criticar si puede salvar vidas, aunque sea solo para un limitado sector que cuenta con ese recurso.