Medioambiente

Del medioambiente depende la salud del planeta y el bienestar de los más de 7,700 millones de personas que lo habitamos y somos responsables de cuidarlo, de restaurar sus ecosistemas dañados, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva.
Estos días pasados, a propósito del Día de la Tierra —que se celebra todos los años el 22 de abril—, se han hecho nuevas advertencias sobre las consecuencias de esta crisis que sufre el planeta. Estamos frente a un escenario aterrador, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que destaca los impactos del calentamiento global. Ese informe evidencia que 2020 estuvo entre los tres años más cálidos jamás registrados y que este año será más caliente de lo normal.

Esos augurios han colocado a 2021 como “un año crucial para el futuro de la humanidad”, con importantes cumbres medioambientales y varias iniciativas y compromisos, pese a que la pandemia del covid-19 ha hecho que la lucha por el clima se haya rezagado. Todos estamos tan abrumados tratando de salir de esta catástrofe sanitaria que hemos dejado a un lado nuestra responsabilidad con el cambio climático y sus acelerados impactos en el estado del planeta.

Y así aprendimos que el clima extremo combinado con el coronavirus ha sido un doble golpe para decenas de países. Según registros, más de 50 millones de personas en el mundo se vieron doblemente afectadas en 2020 por desastres relacionados con el clima —como inundaciones, sequías y tormentas— y por el covid-19, incluidos los hondureños, que fuimos impactados por los huracanes Eta y Iota.

Pero pese a los malos presagios, lecciones y a las constantes advertencias, solo 75 de los casi 200 países que se comprometieron han presentado sus planes para enfrentar la que se considera como la década más importante en los esfuerzos que debe hacer el ser humano por revertir el problema del cambio climático.

Si la economía no toma un rumbo más ecológico, si no hay inversión en infraestructura que proteja de los desastres naturales a nuestros municipios y ciudades y si no educamos a la población ni frenamos la deforestación y los incendios forestales, no vamos a tomar el camino correcto hacia la recuperación del país.

También el trabajo de los maestros es esencial, ya que los niños deben ser conscientes de que dependemos de la naturaleza para poder vivir y que debemos aprender a hacer un uso adecuado de los recursos. Ellos deben saber que de eso depende su futuro, y la escuela es el sitio perfecto para entenderlo.