Sombríos presagios

A las alarmas mundiales por la ola de contagios en las últimas ocho semanas, con terribles números de fallecidos que superan los tres millones, se han sumado nuevas cifras económicas que tampoco son buenas noticias para nuestros países.

La persistencia del coronavirus, que no tiene visos de debilitarse, el aumento de contagios con récords diarios en todo el planeta, la aparición de nuevas cepas y el “grado excepcional de incertidumbre”, ensombrecen aún más las perspectivas económicas en Latinoamérica, la región que menos crecía incluso antes de esta catástrofe.

Honduras sigue lejos de vencer al covid-19. Ya supera los 200,000 contagios y roza los 5,000 muertos. A diario vemos cómo registra nuevas marcas de casos y fallecidos, y nos entristece cuando aparece en la cola de las naciones con menos inoculación.

Con estas estadísticas y enfrentando dificultades para acceder a las vacunas, ahora se prevé que la recuperación de esta región será más lenta y mucho menor a la de otras economías, porque “la situación estructural se ha agravado”.

Las sombrías perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) coinciden con las del Banco Mundial, que destaca la incertidumbre que prevalece en Latinoamérica y el Caribe en su informe publicado en marzo, cuando pronosticó un crecimiento del 4.4% este año, muy abajo de los países en desarrollo (5.8%) y superatrás de China, que crecerá al menos un 8%, de acuerdo con las estimaciones de hace unos días.

“Muy probablemente, después de la pandemia, América Latina va a enfrentar situaciones que incluyen mayor deuda, mayor pobreza, problemas educativos que se acumularon durante los meses de la pandemia y también la destrucción de capital operativo a nivel empresarial, que obviamente va a generar problemas a la hora de la recuperación”, es el presagio de Alejandro Werner, uno de los directores del FMI. Claro que países como Chile, con una ejemplar tasa de vacunación y medidas económicas efectivas, no son alcanzados por estos lúgubres presagios.

En Honduras, advierten estos organismos, el repunte económico puede impulsarlo, sobre todo, el plan de rescate de Estados Unidos, programa que impactaría en el comercio y remesas de países en Centroamérica. También mejorar el clima empresarial, inversiones, acceso a la educación y salud. Pero, lo más urgente sigue siendo controlar la pandemia con sistemas sanitarios que tengan recursos y que la población acceda a las vacunas. Sin eso, nadie ni nada nos salva.