Otra comisión

Si quieres que una cosa no funcione, crea una comisión. Su paternidad es atribuida a destacados personajes de la historia mundial. Ojalá sea un gran error este dicho en nuestra gravísima situación y nosotros lo reconoceríamos y celebraríamos el funcionamiento eficaz del grupo de comisionados. Las recientes publicaciones de LA PRENSA sobre la trágica historia del valle de Sula en medio siglo han tenido respuestas del diente al labio. Ni eliminaron tragedias ni disminuyeron pérdidas.


Han sacudido las series de este rotativo hasta lograr una primera reacción generalizada en la historia nacional. “La intervención en el valle de Sula no solamente es en la parte de infraestructura, sino que también abarca la parte agrícola y la asistencia humanitaria”, es la reacción oficial del ministro de Coordinación General del Gobierno, quien anunció “nuevos tiempos” con obras de protección y planes de desarrollo.


Del dicho al hecho hay un largo trecho y muchos intereses, como ha quedado en evidencia durante más de medio siglo con fracaso tras fracaso, muerte y destrucción. Hay que reconocer que es el momento menos oportuno para “soñar”. La gestión gubernamental se centra y concentra en cuatro años. Las verdaderas y eficaces soluciones, aquellas que debieran recibir el calificativo de “Estado”, no aparecen. Hay una especie de gestión diaria que impide enfrentar graves problemas.


Prueba de esta apreciación pesimista es el informe sobre los trabajos de reparación de bordos. Lo principal para el que venga, que por la víspera está claro que los proyectos a más largo plazo y los recursos para ellos no entran en los planes de candidato alguno sostenido por la inteligencia del “vayamos pasando”.


Las cifras y porcentajes, aunque no lo dicen todo, son evidencia de la importancia y prioridad del valle en la economía nacional, con una aportación alrededor del 65% del producto interno bruto y una retribución que se acerca al 7%. Diferencia abismal que habla por sí sola y que es explicable, aunque intolerable, en el consumo de la burocracia y los intereses partidistas de cada gobierno.


Y volvemos a lo mismo para no salir de lo mismo o, como dicen en el pueblo, que el tiempo vaya solucionando todo. ¡Qué fácil y qué absurda apreciación! Pero así se manejan los problemas del país, que se asumen como gobierno y no como asunto de Estado, obligatorio para quienes toman las riendas del poder, que llegan como mesías y sabios. Ojalá nos equivoquemos y que la comisión funcione por la defensa de la vida de los pobladores del valle de Sula y la protección del mayor centro contributivo a la economía nacional. ¡Lo celebraremos, pero mientras tanto seguiremos demandando!