Vacunación y economía

Aunque el inicio de la vacunación de médicos y enfermeras fue alentador, en su momento, ya no hay duda que el camino para salir del covid-19 se ha alargado por la inaceptable falta de vacunas, lo que significa que no será posible alcanzar la inmunidad de rebaño este año.

Este terrible desfase no solo aumentará los daños a la salud física y mental y hará crecer el doloroso duelo entre los hondureños, sino que es un durísimo revés para la recuperación de la economía. En este escenario, se necesitará de más tiempo, trabajo, esfuerzo y creatividad, especialmente porque habrá un mayor impacto en el empleo al hacerse más complicado superar la dramática situación del comercio y empresas.

Los economistas creen que veremos la luz hasta en 2023 si es que trabajamos con enfoque y no lo echamos a perder, pero ese plan está supeditado a la capacidad para contener nuevas infecciones y que evitemos nuevos confinamientos. De ahí que es factor clave la vacunación y una pena que el cuándo y cómo será esa campaña aún no está claro en Honduras.

Todos los países de la región, unos más rápido que otros, avanzan en sus campañas de vacunación masiva, porque es la mejor arma para luchar contra la pandemia, y es un desafío conseguirla en los próximos meses.

Una vez lograda la inmunidad masiva, habrá que actuar pronto atendiendo las lecciones que ha dejado la pandemia, reconocer la falta de recursos y de preparación del sistema sanitario, la inmensa brecha en educación y las tasas de desempleo que ya eran una amenaza antes de la pandemia.

Sabemos que el esfuerzo debe ser mayor porque Honduras pertenece a los países que necesitarán más tiempo que el resto del mundo para que su economía regrese a lo que era antes del coronavirus que el 11 de marzo cumplió un año en nuestras vidas.

El Gobierno debe dejar las excusas y resolver con urgencia y responsabilidad la inoculación masiva, porque solo así podemos estar listos para enfrentar los retos, por ejemplo, el de hacerle frente a la demanda de productos del mundo desarrollado que está normalizando su consumo y así recuperar y aumentar el nivel de las exportaciones hondureñas.

Y cuando finalmente comience la vacunación masiva, ya no debe haber margen de error ni ningún pretexto. Debemos hacerlo bien para que no sumemos más años a la recuperación de este país que sueña con mejores días.