¡Confianza!

Lo menos que la población debe exigir a sus gobernantes es la proyección de confianza, con gran dosis de seguridad y certidumbre, de manera que vaya olvidando el hábito de la sospecha, cuya fuente no es otra que palabras y comportamientos sin respuestas eficaces contra la pandemia, al contrario, las vacunas que llegarán, pero no sabemos cuándo porque aún no se pagaron. Triajes en debilitamiento porque los recursos, como siempre, se agotan para los más débiles y necesitados.

Seguimos frente al gran desafío con gran desesperanza, aunque no faltan quienes siguen enarbolando la bandera a un muy alto costo humano, de manera que es justo valorar, como se merece, la labor del personal sanitario en todos sus niveles, cargando no solo con la tragedia y la desgracia de los pacientes, sino además con las carencias del sistema. Hay muchas personas, empresas y organizaciones que hacen la diferencia y están ahí, muchas veces invisibles, para ayudar a los más perjudicados por la pandemia, no como aquellos todavía en casa con garantía salarial.

Pero volvamos al día, día cuyas previsiones van marcando la semana porque los casos de covid en los triajes y hospitales van para arriba.

¡Y qué desgraciada casualidad, en esta nueva crisis, faltan “detalles” para abrir el calificado mayor centro de atención primaria para la detección del covid en la población!

La aceptación por parte de fuente oficial del aumento de personas en los triajes es significativo, pues el oleaje de la semana vacacional está llegando a los hospitales, con la sorpresa de que ya no solo personas de la tercera edad, sino jóvenes, esos muchachos fuertes que al inicio de la pandemia eran señal de organismos resistentes. Hoy, la salida, las fiestas, la necesidad juvenil de compartir han convertido a este grupo de personas en pacientes y en el gran propagador.

¿Vacunas? Para cuando san Juan baje el dedo, pues en un mercado con escasos mercaderes y muchísimos compradores habrá que hacer fila y, como dicen en el pueblo, con pisto en mano porque se atiende al contado, lo demás será “migajas”, por lo menos, hasta que aquellos que dijimos se inmunicen.

Así el panorama, cierre de triajes, cada vez que el personal de primera línea contratado tiene que reclamar el salario de dos o tres meses, cuando la voz oficial señala con énfasis los cupos en hospitales y cuando se intenta encauzar la información de la pandemia por canales autorizados, la confianza “hace agua” y la certidumbre sigue desaparecida con final continuo que, en voz de Cantinflas, suena a “ahí está el detalle”.