Tormenta perfecta

Ahora es que aquí; ayer fue que allá, pero al final se paga demasiado cara la tardanza y el retraso en la toma de decisiones porque no hay “cataratas”, sino ceguera plena por lo que las medidas van llegando, como dicen con sabiduría en el pueblo, “tarde, mal y nunca”.

¿Exagerado? Eche un vistazo interior y observe alrededor, lo cual obliga a rectificar de inmediato y no a seguir dando palos al aire.

Es una verdad de Perogrullo, expresión evidente, aquello de la luz en el túnel y el fin de la pandemia viene de la mano de la masiva vacunación de tal manera que se vaya logrando la inmunidad de rebaño, es decir, cuando gran parte de la población adquiere inmunidad para poder detener, mediante vacuna o gran número de individuos que vencieron la enfermedad, la propagación del virus.

Ahora quizá recordemos aquello de “quisiera ser civilizado como los animales” de Roberto Carlos. Pero ya que, de rebaño tenemos mucho, pero de inmunización nada es necesario levantar la vista, rectificar, aunque sea tarde y se pague un altísimo costo humano, para no seguir rutas que quedan siempre en la antesala y no llegan al destino prometido.

Hace meses venimos escuchando, mínimamente viendo, sobre las vacunas contra el coronavirus que en países vecinos ya alcanza a un buen porcentaje de la población y, sobre todo, a aquellos sectores que corren mayor riesgo. Para el hondureño las sorpresas son casi a diario. Primero fueron dosis donadas. Después supuestamente se firmó un contrato con el gobierno ruso para la obtención de la vacuna Sputnik.

Ahora la mirada está hacia China a cuyo Gobierno se ha dirigido una carta de interés para iniciar el proceso de negociación que lleve, “más vale tarde que nunca”, a la adquisición de dosis que contribuyan a la inmunidad de rebaño. ¿Qué sucedió con la vacuna que “adquirió” el Instituto Hondureño de Seguridad Social con el aval de la empresa privada?

En camino como aquellos que dijimos. Así enfrentamos la pandemia contra la que la ministra de Salud anuncia más camas, contratación de personal que tendrán que pelear para que les pague, dotación de oxígeno y medicamentos. Casi, casi como hace un año, pero con tal presión por el número de enfermos que el sistema hospitalario colapsa no solo en las instalaciones, sino lo más grave, es reducido el personal profesional, intensivistas, para atender las UCI, cuyo número también se agota. La “tormenta perfecta” está servida.

La dimensión de la tragedia, en los próximos días, será desbordante, pero ya escribieron oficialmente a China…