Rebaja

Sin arrinconar las previsiones para los próximos días, pero con la terrible realidad “no hay cupo”, las próximas expresiones de la fatal pandemia van a recordar mucho más a personajes del Apocalipsis, pues lo que se siembra se cosecha; aunque ojalá la sabiduría popular y nosotros por seguirla hubiésemos de reconocer que nos equivocamos y que las aglomeraciones, la ceguera y el olvido de lo que se debía hacer, no pasen factura.


Volvamos a la realidad cotidiana y dirigir la vista hacia lo que nos sigue esperando tras el paréntesis de esta semana, larga para unos y no tanto para otros, pero para todos, un alto en la actividad laboral que ojalá haya sido de acercamiento familiar, aprovechamiento en las necesidades de la casa y descanso.


Las actividades litúrgicas a la medida de los tiempos que vivimos con fe intensa en el Ser Supremo y plena solidaridad con la comunidad al practicar las medidas necesarias y exigidas para disminuir los riesgos de contagio, como decisión y actividad de las personas libres de fanatismo que elimina los escasos dos dedos de frente que debe tener, por lo menos, todo individuo. Bien aplica nuestro pueblo aquello de “ayúdate que te ayudaré”, no entendido por ciegos que guían a otros ciegos.


Lo bueno es el anuncio de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree) sobre cuya decisión apareció una tormenta en el horizonte que no llegó a descargar. Al contrario, una pequeña rebaja en la tarifa, simbólica en comparación con la recetada para el primer trimestre del año. Pero menos da una piedra y como consuelo, no subió.


El mercado petrolero mantiene una tendencia a la baja, más ahora que ha trascendido la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo que decidió aumentar la producción y exportación del crudo a medida que se fortalezca la recuperación de la economía mundial. El Lempira sorprende y aquello de su devaluación no es argumento, pues muestra mayor valor frente al dólar.


Como sea, la situación de las empresas y los hogares no está para más o mayores cargas, pues en la medida en que se dificulte e, incluso, se produzcan cierres aumenta el desempleo, los problemas sociales, pero también los ingresos por impuestos.


El Instituto Hondureño de Seguridad Social resiente el cierre de empresas y el incremento en la mora todo ello agravado por la necesidad de más recursos para la atención “normal” de los derechohabientes a lo que se suma la tragedia de la pandemia.


Incentivar, promover, sostener y crear más oportunidades de trabajo es la ruta para ir dejando atrás el annus horribilis que aún tiene cuerda para rato.