Cuerda para largo

Ya nos queda menos es el sentimiento y el espíritu consolador, aunque sobre ello nos hacemos de inmediato la pregunta ¿para qué? La aplicación de vacunas alimenta lentamente la luz en el túnel, con previsiones de más intensa oscuridad tras esta semana.

Relajar la presión, con prudencia y responsabilidad ayudará a disminuir la tensión, la carga emocional individual y colectiva; es decir, abrir válvula con compromisos concretos y suficientemente medidos, no sea que, como señalan las previsiones, el desbordamiento posterior a esta semana sea un inmenso grito de impotencia con carga insostenible en el agónico sistema de salud.

No es exageración, pues la pandemia llegó para disminuir sustancialmente la atención a la consulta diaria y a otras enfermedades contempladas en el cuadro cotidiano de la labor hospitalaria. En el Instituto Hondureño de Seguridad Social (Ihss), pacientes de oncología y de enfermedades renales denunciaron carencia de medicamentos.

Ante el drama diario de miles de familias se acerca otro tsunami, que ojalá no arrase, pero su paso será fuerte en dolor y tragedia. Bueno será que conozcamos los hondureños las consecuencias. Creemos que es sumamente favorable la aplicación de vacunas en personal sanitario y algún otro colado en la fila para que se vaya haciendo realidad aquello de “ya queda menos”, con inmunización ordenada y multiplicación del interés personal y colectivo en el cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad.

El riesgo se multiplica estos días con los fiesteros e imprudentes reuniones familiares en lugares turísticos, como si no existiesen portadores asintomáticos o durante esta semana el contagio fuese comprensivo y “avisase” con un allá voy para que la diversión y “descanso” no pasen factura después.

No es ser ave de mal agüero, solo falta echar un vistazo a otros países con muchas mayores posibilidades de atención que el nuestro, donde miles y miles son ya las víctimas, una tercera o cuarta ola golpea y las modificaciones del virus traen de cabeza a los científicos.

Así las cosas, aunque haya quien dé ánimos con el “ya queda menos”, las previsiones a corto, mediano y largo plazo nos dicen a gritos que la pandemia, nefasta plaga, tiene cuerda para largo. No nos engañemos…