Va para largo

En el asunto de la vacuna cada día hay mayores sorpresas, pues el dicho va saltando de semana en semana con vestimenta de ilusión que si no fuese por la tragedia diaria nos haría reír como chiste en reuniones de café. Pero no. La primera vez anunciaron cifras millonarias para su compra con “muy probable” fecha de llegada, ahora “vuelven” los millones, se difuminan las fechas y se integra cuestionada comisión.

Si la experiencia es la madre de la ciencia, entre nosotros, por motivos muy identificados, mantenemos la piedra en el camino para seguir tropezando tal como lo muestran las adquisiciones de Copeco a la velocidad del sonido o la firma de contratos para instalar “hospitales” y otras “menudencias” por valores millonarios. En las vacunas, andamos a la rebusca porque aquello de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, con su Covax, resultó un cuento de hadas, pero sin varita mágica.

El canciller mexicano lo expresó con nitidez en la ONU: “Nunca habíamos visto una división tan profunda que afectase a tantos en tan corto tiempo… El escenario que queríamos evitar, desgraciadamente, se está confirmando”. Más de 200 millones de dosis de vacunas han sido administradas en 107 países entre los cuales se hallan los miembros del G7 que han acaparado el 45%. Cifra y porcentaje inferior porque dos grandes países, Rusia y China, reservan cifras oficiales.

No hay que asustarse porque una cosa es la oratoria, el florido y solidario discurso, y otra el hecho, hacer realidad las palabras o, mejor, las promesas que muy fácilmente se van diluyendo cada segundo. Lo cual quiere decir que cada uno “reza a su santo” y los lamentos y l??grimas no son solución ni deben obligar a dirigir la mirada hacia el intento o el esfuerzo fallido, en este caso sumamente previsible, sino sacar fuerza de flaqueza, buscar y hallar solución desde nosotros mismos.

En organismos internacionales escuchamos la más tonta y absurda explicación de la escasez o ausencia de vacunas en países no solo calificados de pobres, sino que lo son por lo que, como en el libre mercado, “los productores comenzaron a hacer acuerdos con países con plata”.

El Congreso Nacional reacciona, más vale tarde que nunca, renueva la compra directa y autoriza un convenio de la Secretaría de Salud y el Instituto Hondureño de Seguridad Social para ampliar la vacunación, lo cual ya podemos interpretar como “manotadas de ahogado”, pues de los recursos del IHSS saldrán las vacunas y “otros saludarán con sombrero ajeno”.

La situación queda clara como el agua, pero es necesario que acciones y decisiones sean también limpias, transparentes, con alta dosis de ética y ausente esta, justicia sin piedad con rigidez y dureza de una emergencia no utilizada solo para compras y contratos.