Comienza…

Trump, dos extremos, dos visiones de una situación que, aunque estaba ahí, era como el convidado de piedra, no se tomaba en cuenta. El forcejeo, llámese rabieta personal al extremo, por la pérdida de las elecciones ratificada en todas las instancias ha hallado, como se esperaba, una tabla de salvación, desde la cual escuchamos que esto va para largo porque “acaba de comenzar”.

Así se expresó el expresidente Donald Trump al conocer el fin del juicio político, de momento, porque la causa tendrá más capítulos fuera de Washington y en el ámbito legal, no de correligionarios, sobre los que el exmandatario mantiene una fuerza dominante, ya evidenciada contra quienes le hicieron frente. La vista de Trump ya está puesta en el próximo año, en las elecciones internas republicanas y en los comicios generales de 2024. “Acaba de comenzar”.

Sin los parlantes de presidencia ni los ilimitados espacios en las redes sociales, la parquedad, totalmente ajena al exmandatario, es más que evidente, de tal manera que en cuatro palabras aludió a sus planes para compartirlo en “los próximos meses”.

El dilema republicano quedó plasmado en palabras del líder de ese partido en el Senado, Mitch McConnell, malabarista o contorsionista político: “No hay duda, ninguna, de que el presidente Trump es práctica y moralmente responsable por provocar los acontecimientos”, pero añadió que su responsabilidad es recuperar la mayoría perdida y lo importante es “tener nominados que puedan ganar”.

Recordó que Trump no “se ha librado de nada aún”, pues pesa sobre él la presión sobre las autoridades electorales en Georgia, el papel que pudo desempeñar en el asalto al Capitolio, para lo que se ha pedido una comisión similar a la que investigó el ataque a la Torres Gemelas, las indagaciones sobre sus finanzas, impuestos, etc. etc. Sin embargo, con todo ello, una gran mayoría republicana mantiene su confianza en el expresidente.

El presidente Biden todavía no lo tiene muy claro. La pandemia, la economía, los inmigrantes y la recuperación del papel en la geopolítica. Tampoco hay que apurar tras el desastre interno y en las relaciones internacionales de su predecesor.

Conocida la decisión del Senado lamentó y reconoció que “la democracia es frágil, que debe ser defendida siempre, que debemos permanecer siempre vigilantes, que la violencia y el extremismo no tienen lugar en América y cada uno de nosotros tenemos un deber y responsabilidad de defender la verdad y derrotar las mentiras”.