Hay que invertir más en el agro

Enero, que fue un mes durísimo por las estadísticas de casos y muertes por covid-19, terminó con una buena noticia para los productores.


Las tasas de interés para el agro, que son del 8.7%, han quedado reducidas al 5% mientras el Gobierno cumpla su promesa de asumir el 3.7% restante.


Para atender esos préstamos, el Banco Central anunció que tiene 2,625 millones de lempiras a disposición del agro, fondos que permitirán que se pague ese 3.7% de los créditos y dejar la tasa preferencial para financiar a los distintos sectores productivos de la cadena agroalimentaria.


La iniciativa, señaló el BCH, beneficiará al sector agropecuario, ganadero, silvicultura y pecuario, que podrán recibir financiamiento para la producción nacional con préstamos con plazos de hasta 15 años.


Al sector agricultor hay que tratarle bien porque será un colchón para la crisis pospandemia, especialmente por la generación de empleo que se espera.


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió a los Gobiernos que “dada la relevancia del sector agroalimentario para la economía, la generación de empleo y la seguridad alimentaria, es urgente aumentar inversiones que respondan a la crisis derivada del covid-19 y fortalezcan dicho sector”.


Recomiendan fortalecer la inversión y tener financiamiento hacia políticas públicas de asistencia técnica y promoción de sistemas comunitarios de agua y saneamiento. Además, instan a promover el acceso a los mercados, infraestructura y mecanismos innovadores de distribución de alimentos.


Pero además de crear empleos, reducir la pobreza y el hambre, este sector sigue siendo atractivo para los inversores simplemente porque es esencial para la supervivencia del ser humano.


Es un acierto invertir en la agricultura para desarrollarla, innovarla y transformarla, y no creer, erróneamente, que lo más seguro es solo invertir en tecnología o en el sector inmobiliario.
En todo el mundo hay una tendencia, seguro que acentuada por la pandemia, de volver al campo, crear nuevas empresas que sean más eficientes y rentables.


Con las lecciones aprendidas del largo confinamiento por la emergencia sanitaria y lo aprendido de las empresas tradicionales ahora puede ser un buen momento para invertir en este sector.