La Generación Z

En los últimos diez meses han circulado varios informes y análisis sobre los cambios obligados a los que se ha enfrentado el comercio, economía, educación, el empleo, familia y toda la humanidad por la pandemia del coronavirus.

Los medios de comunicación también han sido afectados por la necesidad de reinventarse de la noche a la mañana, no solo en lo interno de sus estructuras y procesos, sino en cómo sostener sus conexiones con las audiencias.

Uno de los últimos informes lo ha difundido el Instituto Reuters y la cadena CNN, sobre cómo la información del covid-19 ha acercado a la llamada Generación Z, jóvenes que a sus veinte años viven del consumo digital, herederos de los nacidos en pleno boom del internet, los milenios.

A raíz de la emergencia sanitaria, estos jóvenes se han acercado más a los medios de comunicación tradicionales, creando en ellos un nuevo hábito en el consumo de información, señalan estos informes recién publicados. Pero para retener su interés, los medios deben atender factores claves, como el no ser repetitivos con las noticias, por ejemplo, y publicar más historias humanas donde los jóvenes son los protagonistas.

Esta audiencia rechaza el exceso de noticias negativas, especialmente las que no aportan soluciones, y las opiniones extremas; resienten la falta de publicaciones que inspiren al cambio y hacia acciones positivas.

“La Generación Z no se siente cómoda con la tendencia a la interpretación de los hechos, que cada día va en aumento, incluso con titulares calificativos y opinativos”, cita la CNN sobre lo que se necesita para mantener en los jóvenes este hábito de informarse en los medios. “Hay que separar información de opinión, evitar la obstinación, exponer a la audiencia a una variedad de opiniones y salirse de la división izquierda-derecha, que para la Generación Z es una división simplista”, señala el informe dedicado a los nacidos entre 1996 y finales de la primera década del siglo XXI.

También reclaman que estas noticias deben adaptarse a las redes sociales, en contenido, formato y estilo de cada plataforma, y que, para desmarcarse de la ola de noticias falsas, los medios deben siempre indicar cuáles son sus fuentes. Además, su experiencia debe ser amigable, “como quien está viendo Netflix”.

Y así es, el covid-19 ha significado uno de los retos más grandes para los medios y para el periodismo, que siguen trabajando en reinventarse, sin renunciar a sus valores. Se trata de asumir estos nuevos desafíos, que requieren de talento y de inversiones en el mundo digital, que es infinito.