Desafíos

Los resultados de la encuesta de Cid Gallup, publicados en la edición del miércoles en LA PRENSA, no quedan en percepción, como señalan otros apuntadores de problemas sociales, sino que son evidencia de los dramáticos e históricos días en que vivimos los hondureños. En síntesis: la mayor preocupación en la familia es el desempleo; en el ámbito nacional, la corrupción, y en lo personal, como cada inicio de año, el optimismo apunta a mejoría económica para la mayoría.

Pasarán las páginas del calendario, ya dimos vuelta a la primera, y se multiplicarán los desafíos, cuya aceptación y tratamiento deben recibir claro compromiso de prioridad, sin que intereses personales o sectarios cambien la ruta o introduzcan variantes en el tortuoso camino hacia el último domingo de noviembre.

La sabiduría popular señala el inicio de ese camino, del cual nos vamos alejando en una “cerrazón de mollera”, cuyo alto precio seguirá aumentando, según las claras previsiones de profesionales de la medicina. “Primum vivere, deinde philosophari”.

La vida primero, luego actuar, sentir, pensar, ambicionar, etc. Discutible para más de uno, pero hoy habrá que agarrarse fuertemente a este principio trascendente, pues la mayor urgencia, el estar vivo. No significa por ello que la supervivencia, como reto vivencial, haga olvidar otros desafíos. Corrupción y desempleo, el orden no altera los resultados, siguen siendo la gran piedra de tropiezo.

La primera es la que más afecta “la desesperación de los hondureños”, agravada por la escasa o nula reacción de los fallos en la transparencia y las flagrantes irregularidades en contratos y compras al respaldo de la emergencia. Casi un año después todavía no aparecen los papeles de los hospitales móviles o en bodega se hallan respiradores que nunca se utilizaron. Resultado, insatisfacción en la gestión gubernamental.

El desempleo con alto nivel en tiempos de “normalidad” cobró inmensidad con la pandemia y se acrecentó con las inundaciones. La recuperación en empresas y negocios es lenta, pero va. Más notable, resalta la encuesta, es la reacción, ánimo y determinación de muchos hondureños emprendedores, cuya creatividad ha saltado como chispa para reavivar el fuego en el hogar con ingresos que aumentarán a medida que el emprendimiento se fortalezca y aumente su lugar en el mercado. Primero vivir, después discursear, gritar, agitar banderas porque el estar vivo es absolutamente indispensable. Y con esto no creemos que hayamos inventado el agua caliente, pero sí queremos hacer conciencia en el gran número de irresponsables que atentan contra su existencia, la de su familia y la de todos.