Vacuna… pero

Vacuna, sí. Necesaria e imprescindible para apreciar algo de claridad en el túnel, pero antes, durante y después responsabilidad y dos dedos de frente, es decir, la protección personal, cuya dimensión es tan social como la convivencia civilizada, de manera que la actitud y acción individual en el cumplimiento de las medidas de bioseguridad es defensa de todos. “Si me quieren, no me visiten”, es el clamor de una anciana a sus familiares.

La trágica secuela de unas fiestas entrañables debiera entrar en la cabeza de todos los hondureños y, casi sin necesidad de ajustar medidas de control, cada quien y cada cual, como expresa el dicho, restringir salidas, usar mascarilla no de corbata, guardar distancia, aunque nuestra cultura es de “juntones”, y por escasa que sea el agua que siempre haya un recipiente donde lavarse las manos.

El anuncio oficial de la llegada de la vacuna y la cuenta regresiva iniciada con las palabras del presidente Hernández no debiera interpretarse como “el desmadre padre”, ya que la inmunización personal y de rebaño se halla cercana. Hasta ahora, ningún científico habla del fin, al contrario, las mutaciones del virus y la agitación en el mercado sanitario hacen más que necesaria la aplicación de medidas de bioseguridad.

Alentador el anuncio oficial: “¡Estamos listos para poner a funcionar toda la maquinaria de vacunación, la cadena de distribución y aplicación en todo el país!”. La experiencia cercana nos ha vuelto a demostrar que las improvisaciones se “pagan caras”, por ello en asunto tan delicado como el manejo de las vacunas todos los ensayos serán poco para que el personal sanitario, a los que se les aplicará con prioridad la primera dosis, cumpla a cabalidad con el calendario y cierren, a cal y canto, a cuanto traten de infiltrarse por estar donde están, por ser amigos, por llevar el color, etc. etc.

Sostengamos el optimismo, pero dejemos abierta la puerta a los hechos, que no son otros que la realidad en numerosos lugares a los que la ayuda internacional llegará, pero sufrirá los embates de la pugna en el mercado de vacunas, como sucede en países firmantes de contratos para asegurar la dotación de dosis suficientes para su población.

Hay vacuna que llegará, pero también hay “anti…” con evidencia en el comportamiento de numerosas personas, a lo que sumamos este mes y el próximo la labor proselitista de los precandidatos, todos ellos enfocados en lograr la voluntad de los electores, este es el objetivo prioritario, los contagiados que pasen al personal de salud. Vacuna, sí, pero mayor dosis de responsabilidad también.