Curva peligrosa

Si piensa que para usted lo peor de la pandemia ya pasó, déjenos insistirle en que no es así. Lo peor puede caerle encima incluso si no tiene coronavirus.

Los hospitales públicos y privados y las clínicas están tan ocupados atendiendo a pacientes con covid-19 que tienen serios impedimentos para recibir y cuidar a más enfermos. El sistema de salud está al borde del colapso, han advertido médicos en sus redes sociales. Estos centros están atestados de víctimas del virus, muchos contagiados por descuidos en las fiestas de Navidad y fin de año.

Si seguimos así, no habrá cama para quien se quiebre una pierna o un brazo, para el que sea atropellado ni para quien sufra un derrame o le falle el corazón. Nadie podrá ser atendido si la oleada del coronavirus sigue alentada por quienes se han relajado creyendo, erróneamente, que ha pasado lo más grave. Y no es culpa ni de los médicos ni de los hospitales, es por la sobrecarga sin precedentes de pacientes que necesitan de los cuidados especiales, como el altísimo flujo de oxígeno que representa un enorme reto.

En diez meses de pandemia ya tenemos 3,200 fallecidos por coronavirus, y la cifra de contagiados es abrumadora —40% de la población, según datos científicos— y aún así se ha bajado la guardia al grado de iniciar el año con una curva peligrosamente en alza.

Bajar la guardia ahora solo sería sumar a las fallas que hemos enfrentado, como no procesar las suficientes pruebas para detectar contagios o no contar con los siete hospitales móviles comprados en Turquía, de los que solamente está funcionando el de San Pedro Sula.

Sobre la pandemia, el Gobierno advirtió esta semana que pueden regresar las medidas de restricción si los contagios de covid-19 siguen subiendo en enero, y analizan ahora mismo las acciones para frenar la propagación del coronavirus. Estamos en “alerta máxima, definitivamente la covid-19 va para arriba y las estadísticas nos dicen que estamos entrando a un nuevo pico”, declaró el ministro coordinador general de Gobierno, Carlos Madero, señalando que “hay una alta contaminación de personas que se da en los hogares; por lo tanto, no necesariamente el confinamiento va a disminuir la transmisión del virus, eso tenemos que tenerlo claro”.

Y si usted es de los que está pensando en las vacunas, recuerde que las primeras estarán llegando al país dentro de tres meses. Así que lo que queda es, lo repetimos, aunque sonemos a disco rayado, cuidarnos cumpliendo con el distanciamiento, el uso de mascarilla y lavado frecuente de manos.