Unidad y fuerza

Con la respiración contenida y con gran temor, la población del valle de Sula esperó durante el angustioso fin de semana sobre el que las previsiones anuncian otro durísimo golpe de la naturaleza, ahora ya con débil protección tras los graves daños en las defensas, bordos, canales de alivio, de las ciudades, poblados, cultivos, caminos y carreteras.

Mientras los funcionarios hacían cálculos de la gran tragedia de la semana pasada, muchos de los pobladores se habían entregado a la limpieza de los hogares y al rescate de los pocos bienes que pudieron salvar de la tormenta Eta.

Unos y otros tuvieron que hacer un alto, echar mano de fuerza sobre la flaqueza y esperar, aunque esta espera desespera, más todavía cuando lo anunciado es un desastre si no hay milagro de última hora.

Por ello, con la reciente experiencia, la anticipada alerta roja en todo el país y el aviso de evacuación en los numerosos municipios de las cuencas de los ríos Ulúa y Chamelecón pueden disminuir los daños y, sobre todo, salvar vidas, pues el costo humano de las dramáticas jornadas pasadas fue demasiado alto.

Desde el sábado pasado, el temor y la angustia se vieron incrementados por las necesarias descargas en El Cajón que llegarán a los dañados cauces del valle, pero que con inteligente y racional del vertido del agua pueden evitarse daños y alejar el peligro de la hidroeléctrica que recibirá abundantes lluvias de Iota.

Los avisos de los últimos días han llegado con consejos para proteger a las familias y mitigar los daños que serán mucho mayores si todo se deja para última hora o, desgraciadamente, se abusa de la confianza y todo se deja a “la mano de Dios”.

Ojalá que estemos lo humanamente necesario preparados para que este nuevo golpe, en menos de quince días, no sea tan fuerte, aunque la espera y preparación sea como si fuese demoledor.

No confiarnos en qué pasará, pues la tragedia se puede escribir con título personal, familiar o colectivo. Es necesario para estar bien informados y no crear pánico, como tratarán de hacer aquellas personas con catadura antisocial, acudir a fuentes oficiales y a medios impresos y electrónicos con reconocida y aceptada labor periodística que llega a diario a los hogares y que sigue escribiendo la historia del país en estos días trágicos enfrentados por los hondureños con coraje, valentía y solidaridad.

Por ello a una prueba, mas daremos respuesta con unidad y fuerza.