Brecha profundizada por Eta

Las autoridades educativas han decidido que aquellos alumnos de educación primaria y media que no pudieron someterse al plan de reforzamiento debido a problemas surgidos a raíz del paso de la tormenta tropical Eta por nuestro país, sean promovidos, de manera automática, al grado inmediato superior. Es decir que todos aquellos niños, niñas y jóvenes que, debido a la pandemia, ya habían visto seriamente afectado su año escolar y no habían desarrollado las competencias mínimas que se esperaban respecto al grado que estaban cursando, a pesar de ello, el próximo año escolar, pasarán al grado siguiente.


La pandemia de covid-19 mostró con mayor claridad algo que ya todos sabíamos, pero no siempre aceptábamos: que hay una amplia brecha educativa entre la mayoría de los hondureños que asisten a centros gubernamentales y la mayoría de los que asisten a escuelas y colegios privados. Aunque, en general, los docentes del sector gubernamental tienen la formación pedagógica y científica específica de cada una de las áreas del conocimiento, las condiciones en que trabajan y el contexto que suele rodear a sus alumnos, impiden que el proceso de enseñanza se dé en condiciones óptimas, y, por lo mismo, los resultados no son los mejores.


Con la migración de la educación escolar presencial a la teledocencia, la brecha se profundizó aún más. Mientras la mayor parte de los estudiantes de las escuelas y colegios particulares continuaron, sin mayores obstáculos, su proceso educativo, con el uso intensivo de tecnología, los de las públicas lo hicieron con mucha dificultad y, en muchísimos casos, no pudieron hacerlo. Tanto en el campo como en las zonas empobrecidas de las ciudades, la mayoría de las familias no cuentan con computadora u otra pantalla que les permita a los más jóvenes recibir clases en modalidad virtual o no tienen acceso a internet. Si acaso, algunos pueden hacer uso de un aparato celular para recibir mensajes, algún contenido de clase y tareas y ejercicios, y nada más.


En vista de lo anterior, alumnos que lograron mantenerse en el sistema y que no abandonaron la escuela, mostraron bajo rendimiento, y se había preparado un plan de reforzamiento para ellos. La situación generada por Eta va a impedir que el plan se desarrolle, y, por eso, la Secretaría de Educación ha decidido que aprueben el grado automáticamente. El panorama resultante es desolador: esos niños, niñas y jóvenes pasarán al grado inmediato superior sin saber nada, sin estar listos para hacerlo. La brecha, pues, se sigue profundizando. Unos han avanzado, no sin dificultades, pero han avanzado, mientras otros parecen condenados a continuar recibiendo educación de ínfima calidad, a la ignorancia.