Los 545

Durante el último tramo de la campaña presidencial en Estados Unidos, los candidatos avivaron no solo el tema de la migración, sino que hubo acusaciones por el estado de los 545 niños migrantes cuyos padres no se han localizado, un remanente de la política de “tolerancia cero” impuesta por el Gobierno estadounidense para detener las masivas caravanas de indocumentados.


Tras poco más de dos años de ejecutarse esa práctica de separar familias migrantes en la frontera —duramente criticada en todo el mundo— no se han localizado a los padres y madres de estos 545 menores que ahora viven en albergues, con patrocinadores y, los más afortunados, con familiares que se han hecho cargo de ellos.


¿Cuántos menores sufrieron este drama? Para junio de 2018 se sabía que eran unos 2,700 niños los que habían sido arrebatados a sus progenitores al cruzar la frontera, a quienes después se les ofreció la oportunidad de reunirse; pero un informe conocido en 2019 reveló que la cifra era mayor, incluyendo a los separados a finales de 2017, antes de aplicarse la política de “tolerancia cero”. Y es que, aunque esta medida contra los migrantes se anunció en 2018, el Gobierno había comenzado estas separaciones un año antes, como una especie de “programa piloto”.


Para 2019, un juez ordenó al gobierno de Donald Trump reconocer el alcance de su política antinmigrante, que para ese entonces habría afectado a más de 5,500 menores, según reportes de prensa.


Reunificar a estas familias fue un camino no muy fácil: la mayoría de padres habían sido deportados a sus países, hubo deficientes registros por parte de las autoridades de migración, progenitores con antecedentes penales y casos en los que los mismos padres optaron por la opción de que los menores se quedaran allá.


En Honduras y Guatemala, voluntarios de oenegés y activistas que defienden a inmigrantes aseguran que han buscado a sus familias, puerta a puerta, sin resultados, una tarea que se volvió cuesta arriba al restringirse los accesos por la emergencia del coronavirus.


Y si bien es verdad que en muchos casos no se ha logrado localizar a esos padres porque ellos optaron por dejar a sus hijos, también es cierto que estas familias no eligieron separarse.

La mayoría fue orillada a tomar una decisión para estos 545 menores en custodia y para miles de niños que también sufren las duras secuelas de la migración ilegal. Para estos niños, los efectos a corto, mediano y largo plazo son inimaginables.