El plan

El titular de la cartera de Finanzas dio a conocer el plan, sus estrategias y agenda para la apertura social moderna con el objetivo de que cada centavo que se invierta llegue a la población con inversiones que proporcionen mayor capacidad adquisitiva de las familias que revertirá directamente en la creación de oportunidades de trabajo en el sector público con inversiones, no con más gasto, y en las empresas de cuya reactivación dependen los recursos del Estado y la estabilidad social en el país.


A estas alturas de la pandemia, la atención sigue centrada en la emergencia sanitaria con información diaria que nos gustaría ver desaparecer. Pero con este más de medio año en emergencia, la economía, paralizada en el primer semestre del año va agarrando, prudente, pero lentamente, movimiento debido a la combinación de los resultados en el campo de la salud.


En términos convertidos en principios fundamentales, el secretario de Estado señaló que se busca revertir la desaceleración económica provocada por la pandemia para impulsar el bienestar de la población. He aquí la soñada meta con una ruta compleja por el laberinto a recorrer donde se multiplican los espejismos de oasis y se renuevan las utopías en la medida en que se desgastan las utilizadas.


El planteamiento, sumamente ambicioso y fuente de suspicacias, establece como objetivos oportunidades de emprendimiento para crear empleos, mitigar los efectos de la crisis social, mejor los accesos a la salud y educación, y promover el desarrollo rural para reducir la pobreza.


Muy acertada la prioridad y necesidad de esos objetivos, pero los obstáculos son inmensos: la caída en la recaudación fiscal, las exigencias de asistencia inmediata por el incremento en la pobreza, el gasto en el año electoral, la carencia de mensajes en que la burocracia, también los que ocupan puestos por elección, están dispuestos al sacrificio real.


Remedio inmediato, préstamos y venta de bonos, como quien dice ahí les va para las generaciones venideras que, si por lo menos se beneficiasen de inversiones, darían por bueno la llegada de los recursos; pero si se destinan para pagar la planilla mensual, habremos dilapidado recursos que no son nuestros.


La explicación más repetida, reactivación de la economía que se halla en veremos, pues aquello del crecimiento del 5.2%, resulta asombroso tras el largo período de recesión que estamos atravesando. Sin olvidar el otro gran virus cuatrienal, la carrera política en búsqueda del poder que ya comenzó.