Nuestros aeropuertos

Aquí, y en cualquier parte del mundo, los aeropuertos son una especie de primer rostro del país en el que se encuentran ubicados. La primera impresión que un visitante se lleva de un lugar cuando llega a él por vía aérea es, sin duda, la que le produce la terminal en la que desembarca.


La concesión de nuestros aeropuertos internacionales; somos el único país de la región que tiene cuatro de esa categoría, que significó una mejoría en sus instalaciones, aunque sobre todo para Toncontín, Roatán y La Ceiba, en ese orden, y menos para el Villeda Morales, que sirve principalmente a San Pedro Sula. Este último luce, prácticamente, tal y como fue entregado por la compañía española que lo construyera hace ya más de un par de décadas y fue poco lo que se invirtió en él en los últimos años. En este momento urge la ampliación de la pista para permitir la llegada de aeronaves de mayor calado y darle un mantenimiento general a las instalaciones principales que, francamente, lucen bastante descuidadas.


Desde hace tiempo se viene hablando de potenciar el turismo en un país que tiene muchísimo que ofrecer al mundo entero. La mejoría de los servicios hoteleros y de restauración han mejorado notablemente en los principales destinos, y queda ahora poner al día los aeropuertos para volvernos aún más atractivos.


La entrada en funcionamiento de Palmerola dará nuevo impulso a los servicios aeroportuarios, sobre todo en la zona central del país, por lo que hay que trabajar en serio y con sentido de urgencia en el Villeda Morales, porque la distancia entre la costa norte y Comayagua muestra que el aeropuerto del valle de Sula mantiene su importancia y su vigencia para una de las regiones más ricas y productivas de Honduras.


También se espera que en los meses en que los aeropuertos estén en manos del Gobierno no vaya a darse un retroceso en los servicios ni haya descuido de las instalaciones.

Desafortunadamente, en nuestro país, porque en otros no es necesariamente así, el Estado no es el mejor administrador ni preservador de los bienes públicos. Por el bien de nuestros aeropuertos, y del país entero, ojalá el nuevo concesionario dé un paso más en su modernización y en el mejoramiento de sus servicios. No solo en la capital sino a nivel nacional. Convertir a Honduras en un referente turístico a nivel internacional pasa, forzosamente, por ese hecho.