Nostalgia

Ni la antigua ni la nueva normalidad borran el recuerdo o la nostalgia de aquellos días de junio en que las celebraciones iban en aumento desde el primer día del mes con la solemne apertura oficial de la Gran Feria Juniana. Este año habrá que recurrir a fotografías de ayer, videos de lugares emblemáticos, sonido de marimba e imaginación desbordada al cerrar los ojos y recordar.

La Ciudad de los Zorzales, camino al tricentenario, ha sido obligada a hacer un paréntesis en su desarrollo urbano, que ya ha comenzado a desaparecer, aunque las condiciones adversas afectan la agilidad con que se iban desarrollando obras necesarias por la expansión de la ciudad y aumento de la población. No habrá fiesta, ni siquiera una celebración eucarística muy concurrida en la catedral, pero en las adversidades se sacan fuerzas, y eso es lo que los sampedranos comienzan a mostrar.

El gran desafío, añadido a los meses de cuarentena y las secuelas de la paralización laboral y comercial, es el reciente siniestro del mercado Guamilito, que constituye una verdadera prueba para las autoridades municipales, quienes deberán enfocar todo su interés con los recursos necesarios en la reconstrucción del histórico y querido centro comercial.

San Pedro Sula es el centro piloto del área metropolitana del valle de Sula, motor de la economía nacional y espejo en donde hasta hace unos meses se reflejaba un futuro promisorio para Honduras. Hoy está empañada la imagen, pero vendrán días mejores, y para entonces, con la lección aprendida en la pandemia, la nueva normalidad dispondrá en su agenda el desarrollo alegre, vistoso y participativo de la Feria Juniana.

Este año, como en tantos lugares del país, las festividades locales quedaron marcadas en el calendario, también las celebraciones cívicas y los feriados oficiales. San Pedro Sula tendrá que acudir al mundo virtual para llenar ese gran vacío generado por la crisis sanitaria que, según círculos oficiales, sigue centrada en el departamento de Cortés.

¡Quién dijo miedo! A mayores dificultades, más y mejores iniciativas en todos los ámbitos, de manera que los sampedranos no celebraremos la Feria Juniana este año; pero el próximo será una explosión de alegría, triunfo, como consecuencia del espíritu dinámico y emprendedor de las autoridades y población.

Añoramos estos días de celebración, pero la solidaridad y acompañamiento nos unen en un camino de subida en el que no quede nadie atrás y quien pueda caminar más rápidamente dé la mano para quien la cuesta es más dura. El compartir es la clave del éxito. ¡Felicidades porque el virus nos arrebata las celebraciones, pero no el espíritu festivo!