Una celebración

Además de industriosos y emprendedores, los sampedranos siempre se han distinguido por el orgullo que manifiestan por su ciudad. Y es que, sin duda, San Pedro Sula es una ciudad hermosa, vibrante, digna de mostrar al resto de los connacionales y a los extranjeros.

La Feria Juniana, en honor al santo patrono San Pedro Apóstol, es, también, una de las más alegres y rumbosas de la región. En ella, los habitantes de la ciudad disfrutan de múltiples entretenimientos y se desplazan de los infaltables juegos mecánicos al campo Agas o a Expocentro, y tantos otros lugares en los que la diversión está a la mano. Porque si hay hondureños que saben cómo divertirse y pasarla bien, esos son los sampedranos.

Este año, sin embargo, la emergencia sanitaria obligó a las autoridades municipales a cancelar las festividades de junio. Tampoco se celebrará la Maratón Internacional de Diario LA PRENSA, que, desde hace décadas, ha congregado a atletas del área y del mundo entero. De modo que hay motivos para que los sampedranos estén alicaídos y tristes.

Pero, el carácter de los que viven en el valle de Sula, no es de personas que se dejen vencer por las contrariedades, por grandes que estas sean, ni que caen fácilmente en el pesimismo.

Este mes de junio no ha habido exposición ganadera, ni fuegos artificiales, ni puestos de comida, ni Maratón Internacional de LA PRENSA, pero se tiene la convicción de que estas dificultades no serán permanentes, que el futuro sigue siendo promisorio y que San Pedro Sula ha sido y seguirá siendo el motor de la economía nacional y la ciudad que más y mejor se desarrolla, en todo sentido, en toda la cuenca del Caribe. En estos tiempos difíciles, podemos decir que se está acumulando energía; energía que luego se desplegará a lo largo de todo el valle.

De modo que este año lo que tendremos es una celebración diferente, una feria que es una plegaria de todos los sampedranos al Creador, para que esta pandemia termine pronto y puedan volver a la labor cotidiana, al trabajo esforzado, al sudor que trae progreso a Honduras entera.

Así que, aún en estas circunstancias: ¡Felicidades habitantes de esta noble ciudad!