Veeduría

A raíz de la pandemia, y para infundir ánimo en sus colaboradores y en la comunidad en general, grandes y pequeñas empresas impulsan campañas en las que se resalta la importancia de que permanezcamos unidos, y haciendo énfasis en que solo así vamos a salir de esta situación, habiendo padecido el menor daño posible.

Y es cierto. Como ha sucedido cuando hemos sufrido desastres naturales o atravesado crisis de diverso origen, hemos tenido que arrimar el hombro y la mayoría hemos hecho a un lado los intereses personales para privilegiar los de la colectividad. Porque hay una verdad insoslayable que nadie puede ignorar: solo tenemos un país, que se llama Honduras, solo en él no somos extranjeros y sus penas son las de todos, así como sus alegrías nos son comunes.

Desafortunadamente, las dudas en los procesos para las compras millonarias, en medio de la emergencia, siembran la desconfianza entre gobernados y gobernantes. Porque no es posible que existan malos hondureños que busquen beneficiarse personalmente, incluso en esta coyuntura tan crítica donde una auditoría social seria e imparcial es indispensable.

No deberíamos convertir el triste adagio “Piensa mal y acertarás” en paradigma ético, no es justo para este país que necesita esperanza en un mejor futuro. Como en todas las sociedades, hay en el entramado gubernamental gente sin escrúpulos, bandidos, que por desgracia ensombrecen el trabajo de la gente inteligente, íntegra y honrada, porque la hay.

La realidad actual, y la realidad pos pandemia, reclaman, exigen unidad pero con integridad y transparencia. Hay hoy internos en los hospitales, públicos y privados, hondureños de todas las clases sociales, de todos los niveles académicos, de toda procedencia geográfica.

Las acciones que tomen las autoridades de salud y los demás entes encargados de velar por la seguridad de todos, deben recibir el respaldo de los individuos y las organizaciones de toda índole. De hecho, las mesas en las que se debaten los temas relacionados con esta pandemia están integradas por distintos sectores.

Lo hemos repetido en LA PRENSA, las entidades encargadas de hacer adquisiciones deben ser sometidas a procesos de veeduría social. Ahora bien, si los mismos que debieron acompañar esta veeduría no la ejercieron, sus reclamos y acusaciones a destiempo aumentan la indignación.

Si bien, las acusaciones y contracusaciones, las rencillas partidarias, no contribuyen en nada a la solución de tan compleja problemática, hay que escuchar que tomarse el tiempo para escuchar porque lo que Honduras hoy necesita es responsabilidad, disciplina, unidad, patriotismo.