Las deudas

Eso de sobrevivir en el día a día, sobre todo cuando aprietan y ahogan las necesidades, no es cualquier cosa, por lo que la precipitación, premeditada y aceptada, abre puertas “salvadoras” tras las cuales se hallan condiciones con las que la precariedad de hoy es cargada también a generaciones venideras, cuya entrada a la vida queda marcada con el sello de deuda.

¡Qué remedio! Se escucha en la fuente oficial, y para endulzar el medicamento se utiliza el adjetivo “concesional”, años de gracia, plazo de pago que se distribuye en cuotas tras el “beneficio” de los años en que se “olvida” el compromiso.

Toda una red en la que se encauzan recursos cuyo destino final es atender los gastos, generalmente no medidos mientras hay dinero, y no proporcionar mayores oportunidades para la creación de riqueza, aumentar la producción, mejorar la productividad, agilizar los servicios, aprovechar la tecnología, de manera que se vaya disponiendo para cumplir con los compromisos financieros.

Por las graves condiciones sanitarias y la contracción económica, los organismos internacionales de crédito han agilizado la entrega de recursos en la denominada nueva deuda externa suscrita, que supera los mil millones de dólares, a lo que habrá que sumar una cantidad mayor aprobada por el Congreso Nacional para atender, además, a los sectores productivos y a los trabajadores.

Para contener un poco la inquietud de la población sobre el rumbo de la economía que en término mini o micro golpea la bolsa de todos, la fuente oficial de Finanzas explicó que “la mayoría de estos créditos son altamente concesionales”. Algunos tienen plazos de 20 años con cinco o diez de gracia.

Total, aunque algunas cantidades se disuelvan favorablemente como ayuda por la pandemia, hasta nuestros nietos llegará la secuela de estos días en las cuentas del presupuesto de mediados de siglo, que ojalá no afecten los rubros de salud y educación, ya que los recortes reales, no de palabras en campañas políticas, fueron dirigidos a la burocracia y a gastos fatuos que solo dejan en los medios caras sonrientes de funcionarios.

Echemos cuenta recomendamos para evitar que, como bola de nieve, la deuda vaya aumentando sin control con la sola de visión miope que se niega aceptar que, si este año hay dificultades en la recaudación fiscal, la del próximo año será raquítica. Veremos cómo lo comprenden los diputados al elaborar y aprobar las cuentas de 2021, no sea que acudan a más deudas para sostener el presupuesto en vez de exigir austeridad y uso eficiente y honesto de cada centavo.