Era hora...

“Manos a la obra” son palabras significativas para expresar que se inicia un trabajo necesario y esperado, ya que instalaciones, materiales y personal se hallan listos. El pensamiento de nuestros lectores se dirige de inmediato y con cierta satisfacción hacia la población de Villanueva, adonde, por fin, ha iniciado operaciones la clínica móvil, instalada en carpa, para la atención de pacientes sospechosos del Covid-19.

En ediciones anteriores, en esta columna editorial resaltábamos cómo se retrasaba irracionalmente la apertura para atender a la numerosa población de la Ciudad que endulza a Honduras y municipios aledaños, pues la evidencia del crecimiento del contagio estaba más que clara en la información oficial diaria.

Cortés es calificado el epicentro de la pandemia, pero no ha recibido la atención que exige la gravedad de la situación. Y a paso de tortuga, no de emergencia, se van enfrentando las necesidades, pero el contagio va en ascenso. Por fin se ha atendido al municipio mayor al sur de San Pedro Sula. Las voces señalan el otro gran municipio al norte, también limítrofe e integrante de la Zona Metropolitana del Valle de Sula. Nos referimos a Choloma, cuya población reclama una mayor y más directa atención.

Grande es la necesidad y escasos, nos dicen, son los recursos, por lo que habrá que utilizarlos transparente e inteligentemente según criterio de profesionales de salud, como primera línea de combate, y de finanzas para racionalizar y encauzar con prioridad, de manera que no haya ni sombra de arribistas, beneficiados, más que los mismos pacientes, con la emergencia.

En el campo jurídico se identifica el área penal, en la que abundan los agujeros para misteriosas, aunque públicas, escapadas; pero también hay en las leyes la responsabilidad administrativa, lenta y no segura, que llegó para suplir aquello de “fondo y forma”, total que se concluye como “travesura”. Lo que se halla ausente en nuestra sociedad es la responsabilidad política, es decir, la aceptación de errores y la presentación de renuncia. Claro, esto último está unido a la ética profesional, y eso en un largo camino por recorrer.

Por fin, en el centro de atención a sospechosos del Covid-19 en Villanueva se ha escuchado, tras más de un mes de espera, más de cien casos positivos y 16 víctimas mortales del virus, “manos a la obra”, con esfuerzo, valentía, sacrificio y entrega como respuesta solidaria y profesional a la emergencia.