Estrategias prácticas

Con plena responsabilidad en el hoy, en ese día a día aplastante, habrá que apuntar con certeza a la supervivencia inmediata, pero también al cercano mañana cuando con mayor dureza golpee ese gran virus endémico en miles de familias más, el desempleo temporal o el paro permanente desde el que será mucho más difícil insertarse en el mundo laboral.

Lo importante es apuntar, con visión clara, hacia estrategias prácticas con mensaje directo, alejado de sensiblerías, eufemismos y demagogia, arenas movedizas en las que aumentan la angustia y las frustraciones al paso de las horas y el contagio avanza.

Tal es el caso de países europeos que deberán empeñarse no solo en frenar la contracción, sino enfocar mucha de su fuerza en la reconstrucción de la sociedad que supere el miedo.

“Lo que haga falta, cuando haga falta y donde haga falta” es el resumen doctrinario del gobierno español que no se atreve a mirar de frente el terror y el nerviosismo en el rostro de los españoles, particularmente en los de mayor edad.

El Gobierno de nuestro país va reaccionando, no con la celeridad necesaria, para atender la emergencia sanitaria, pero también una de las secuelas más evidentes, una recesión económica extremadamente grave sobre la que el Gobierno debe asumir responsablemente la prioridad de manera que desarrolle estrategias efectivas como en una economía de guerra.Salud, alimentación y liquidez en las empresas, son los ejes sobre los que deben girar las estrategias de gobierno con políticas fiscales que generen empleo, mantengan la estabilidad en los salarios y no disparen la inflación.

A grandes males, grandes remedios, enseña la sabiduría popular, por lo que profesionales de la economía señalan que no basta con paliativos, sino repensar y recrear el sistema económico con medidas extraordinarias acompañadas en todo momento, en los sectores público y privado, por el coraje y la creciente responsabilidad de quienes saben de sobra lo que falta y dónde hace falta.

Doctores en finanzas y economía, no políticos, exige Honduras, para trazar nueva ruta cuya meta de salida está marcada por la angustia, en el camino fueron surgiendo voces y luces de esperanza como aquellas de miles de hondureños, “cuando todo esto se acabe…”, expresión de fe que conducirá, sin duda, al triunfo de todos, pero, sobre todo, de la masa silenciosa y obediente a quien se le deberá reconocer su eficaz responsabilidad en la protección de la vida propia y la de otros.