Aeropuerto

San Pedro Sula, Honduras

El futuro está a la vuelta de la esquina o, con más precisión, ya está aquí, pues el tiralíneas ha de actuar hoy mismo para que después no vengan las carreras envueltas en lamentos con resultados más que negativos. El tema rebasa los límites locales y se convierte en un gran desafío para evitar la involución, sinónimo de retroceso, y entrega en bandeja de un bien que por décadas ondeó con orgullo el espíritu y el progreso de la Capital Industrial del país.

El aeropuerto internacional Ramón Villeda Morales enfrenta ya el mayor peligro de su historia, convertido en una entrega en la que la prioridad se está desplazando ya hacia el nuevo aeropuerto en el centro del país mediante sondeos o iniciativas en la que la competencia, desleal por supuesto, estará dictada por el grupo de la nueva terminal aérea, aunque ya salió la autodefensa señalando que “el éxito de Palmerola no depende de cerrar los vuelos internacionales en San Pedro Sula”.

Pero no es esto lo que ha trascendido, ya que echando cálculos en el número de viajeros, la concesionaria de Palmerola International Airport (PIA) ya sueña con la meta de un millón de pasajeros, para lo que necesitará, con una concesión sui géneris, tráfico de la terminal sampedrana. En reunión de empresarios, autoridades municipales y diputados, el tema quedó claro y aludiendo al ámbito de los tribunales pasó incluso “el visto para sentencia”, pero no habrá que dormirse porque “camarón que…”.

Propuestas que habrán de afinarse surgieron en la reunión, pues la urgencia y la gravedad del asunto exige un ya en el que de las palabras se pase a hechos que, como señala un empresario sampedrano, “se forme una comisión para configurar la parte legal”, en la que haya cabida la participación abierta de accionistas.

Las intervenciones fueron subiendo de tono, “el aeropuerto no lo vamos a dejar quitar”. Tampoco aminorar la beligerancia en el conformismo de seguir con lo mismo, aunque se disfrace en licitación, ya que “no avanzamos”. El alcalde sampedrano propuso crear una empresa mixta con participación de la municipalidad y sector privado.

El primer paso, como señalan los motivadores, es el más importante y está dado, hay que seguir en ruta, no dejar apagar la antorcha y seguir a paso veloz, puesto que la vista ya está puesta, aunque lo nieguen, en el movimiento del aeropuerto sampedrano.