“Dunditos”

“Porque el que guarda siempre tiene”, nos recuerda una canción que parece no tener cabida en el engranaje ni en los agujeros de las administraciones central o local, de tal manera que cuando hay que echar mano se acude al calificativo de emergencia, muy del agrado de los funcionarios y allegados, y cuando hay que botar se descarga de inmediato con un informe de inutilidad, y aquello “santamente justificado” va donde vaya para quien pueda aprovechar.

Hace un mes, un siglo para los miles de conductores que utilizan diariamente el bulevar de la Unah-vs, un accidente, imprudencia, incapacidad, dejó sin semáforo la intersección con la muy transitada vía de Jardines del Valle, también bulevar. La ida al trabajo o a los centros educativos, incluidos dos campus universitarios en el sector, así como el regreso a casa en la tarde y la noche es un jugarse el físico en ese punto, donde cada conductor hace la fuerza, con preferencia o sin ella, para seguir.

Hay que reconocer la labor de los Amigos de Tránsito cuando se hallan en el lugar y coordinan el paso de vehículos; pero cuando no están, incluso en horas punta, pues al parecer ahora se destaca el personal hacia otro sector cercano en que se ha cerrado y desviado la circulación por obras que recientemente algunos sampedranos calificaron del triunfo del cemento sobre el ambiente.

Aludiendo a las primeras palabras del editorial nos llegan al recuerdo aquellos semáforos menos inteligentes, más tontitos, dicen los chistosos, que tuvieron que dejar cables y postes a los inteligentes. ¿Dónde fueron a parar? Se descargaron de inmediato del inventario, pese a estuvieron funcionando hasta el instante en que fueron desconectados.

Cuánto se hubiera agradecido que algunos de aquellos, no tan inteligentes, se hubiesen ubicado en la intersección de los dos bulevares. Necesario un cable nuevo, no es problema, algún poste, eso está hecho, el sistema automático del cambio en los colores para dar vía, “dundito”, pero hubiera sacado del apuro en pocas horas. Aunque no hay relación y parezca estrambótico, en China construyeron un hospital en diez días; en San Pedro Sula se necesita más de un mes para sustituir un semáforo destruido. La explicación es que hay que hacer bien las cosas y, para reparar lo irreparable, accidentes, embotellamiento, gasto de combustible, estrés, la municipalidad anuncia masiva llegada de inteligentes para el próximo año. Mientras tanto a cuidar los “dunditos”, porque nos quedamos sin nada, aunque ya para ayer volvieron a prometer que llegaría la solución.