Familia y escuela El inicio del año escolar marca una vez más el gigantesco desafío desde hace décadas durante las cuales se ha trabajado con cierto éxito en los ámbitos cuantitativos, matrícula universal, 200 días de clase y administrativo; pero en el área cualitativa, sistema pedagógico, capacitación de docentes, material didáctico, etc. es todavía una ilusión, y por los vientos que corren, bastante lejana. Es necesario disminuir la enorme brecha entre la enseñanza privada y el sistema público educativo. A todo lo anterior hay que resaltar uno de los más graves problemas de la escuela, la deserción que es, sin duda, el gran reto al que no se le halla la ruta para ayudar a que los niños no abandonen las aulas. La matrícula universal ya es un gran paso, pero el que los pequeños acudan todo el año al centro educativo es de urgente y grave necesidad, reflejo veraz de la situación nacional marcada por la pobreza familiar, por el trabajo infantil y por la violencia e inseguridad en barrios y colonias. Causas y efectos que, como círculo vicioso, el principio es final y este se ubica en el inicio. El llamado a los padres de familia para que matriculen a sus hijos ha surtido efecto; pero es necesario que desde la casa se dé seguimiento a la labor de la escuela con interés por las tareas, participación en las reuniones y valoración de las calificaciones para apoyar el esfuerzo y no pocas veces duro sacrificio de los niños con muestras de interés y agrado. En fin, que el éxito educativo de niños y jóvenes tiene su fundamento en la motivación que no debiera faltar, en medio de graves dificultades, sean estas individuales o colectivas. La parcial estabilización del sistema reflejada en los avances cuantitativos debe dar pasos decisivos en la cualidad, mejoramiento, que se refleje en la elevación del nivel educativo, puesto que las exigencias de la sociedad se concentran en veloz carrera que no solo es tecnología, la gran enemiga de la creatividad en niños y jóvenes, sino en el fortalecimiento de la personalidad con información, con capacidad para juzgar los hechos y determinación en las acciones a la luz de principios y valores. “Muy largo lo fiais” es la expresión clásica, pero hay que iniciar, con visión clara de la meta, para que al fortalecer las instituciones progresemos en paz, justicia y libertad con sólidos y profundos cimientos en educación, familia y escuela.  </

El inicio del año escolar marca una vez más el gigantesco desafío desde hace décadas durante las cuales se ha trabajado con cierto éxito en los ámbitos cuantitativos, matrícula universal, 200 días de clase y administrativo; pero en el área cualitativa, sistema pedagógico, capacitación de docentes, material didáctico, etc. es todavía una ilusión, y por los vientos que corren, bastante lejana. Es necesario disminuir la enorme brecha entre la enseñanza privada y el sistema público educativo.

A todo lo anterior hay que resaltar uno de los más graves problemas de la escuela, la deserción que es, sin duda, el gran reto al que no se le halla la ruta para ayudar a que los niños no abandonen las aulas.

La matrícula universal ya es un gran paso, pero el que los pequeños acudan todo el año al centro educativo es de urgente y grave necesidad, reflejo veraz de la situación nacional marcada por la pobreza familiar, por el trabajo infantil y por la violencia e inseguridad en barrios y colonias. Causas y efectos que, como círculo vicioso, el principio es final y este se ubica en el inicio.

El llamado a los padres de familia para que matriculen a sus hijos ha surtido efecto; pero es necesario que desde la casa se dé seguimiento a la labor de la escuela con interés por las tareas, participación en las reuniones y valoración de las calificaciones para apoyar el esfuerzo y no pocas veces duro sacrificio de los niños con muestras de interés y agrado. En fin, que el éxito educativo de niños y jóvenes tiene su fundamento en la motivación que no debiera faltar, en medio de graves dificultades, sean estas individuales o colectivas.

La parcial estabilización del sistema reflejada en los avances cuantitativos debe dar pasos decisivos en la cualidad, mejoramiento, que se refleje en la elevación del nivel educativo, puesto que las exigencias de la sociedad se concentran en veloz carrera que no solo es tecnología, la gran enemiga de la creatividad en niños y jóvenes, sino en el fortalecimiento de la personalidad con información, con capacidad para juzgar los hechos y determinación en las acciones a la luz de principios y valores.

“Muy largo lo fiais” es la expresión clásica, pero hay que iniciar, con visión clara de la meta, para que al fortalecer las instituciones progresemos en paz, justicia y libertad con sólidos y profundos cimientos en educación, familia y escuela.