El muro de la prosperidad

La imagen no es nueva, pero la reciente invitación del presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, a su par mexicano, de construir un muro de prosperidad, en oposición al de metal y concreto que se levanta en la frontera méxico-estadounidense, para evitar la migración masiva hacia el Norte, no puede ser más acertada. La única manera como se puede detener el éxodo que, desde Centroamérica se dirige hacia los Estados Unidos, es creando un clima de paz y desarrollo en el que se haga posible que guatemaltecos, salvadoreños, hondureños o nicaragüenses, consideremos posible crecer y envejecer con dignidad en nuestra tierra.

El bienestar es una aspiración de todas las personas que poblamos este planeta. Los países que han logrado satisfacer las necesidades básicas de su población gozan de estabilidad social y política, como ha sucedido en la mayoría de los países europeos, algunos de Asia y Oceanía y muy pocos de África y América Latina.

De ahí que los flujos migratorios de América Latina, África y el Medio Oriente hacia Europa o de Filipinas hacia Taiwán o Japón se hayan mantenido durante décadas y difícilmente van a poder detenerse.

En el caso de Centroamérica, el mismo subdesarrollo ha generado serios problemas de seguridad y el florecimiento del tráfico de drogas, justamente hacia Estados Unidos y Canadá, que han provocado muerte y violencia, de lo que también, lógicamente, se huye.

Para levantar ese muro de prosperidad hace falta, antes que nada, voluntad política. Para poder levantarlo antes hay que levantar uno que ataje la corrupción, el tráfico de influencias, la política sucia, el afán de acaparar bienes a costa del erario público, en fin, todo aquello que impida que el dinero del Estado se reparta entre algunos manos largas, sus familiares y correligionarios, mal endémico en toda la región.

Luego, habrá que construir un muro de trabajo, de servicios públicos de calidad y accesibles a la mayoría, de unos sistemas educativo y de salud que respondan a las necesidades de la población y el desarrollo. Ese es el reto. Queda asumirlo con entereza.